Oaxaqueños buscan rescatar oficio de curtidor de piel, una actividad poco valorada en la entidad

Don Saúl compra piel a vendedores de barbacoa o dueños de carnicerías.

Hace dos años, el destino volvió a reunir a don Saúl y don David para dedicarse a un oficio que se ha ido perdiendo en la capital: curtidor de pieles, por lo que después de cinco meses de pruebas y errores, han conseguido perfeccionar su técnica.

David Santaella relata que llegó de San Miguel Cajonos al Barrio de Jalatlaco donde comenzó a trabajar, desde los 9 años de edad, en una tienda de pieles y fue ahí donde aprendió a curtir y tras varios años de laborar en ese lugar, decidió retirarse.

Fue entonces cuando se reencontró con Saúl García García, quien a pesar de saber reparar piel y hacer objetos con este material, tenía ganas de aprender a curtir su propia materia prima y decidió contratar a don David.

De acuerdo con los curtidores, actualmente solo se pueden encontrar curtidores en Ocotlán de Morelos y Ejutla de Crespo, mientras que en la capital, son los únicos que aún mantienen este oficio.

Pruebas fallidas

Don David relata que comenzaron a trabajar en un terreno que tiene don Saúl en la zona conurbada de la capital, donde llevó tres pieles de borrego; sin embargo, no contaban con los ingredientes necesarios para curtir y se echaron a perder.

“Las pieles se secaron y partieron, y así volvimos a intentar varias veces porque no sabía qué tenía que echarle para que tomara el color y se pudiera cortar; tuvimos que echar a la basura varias pieles”, afirma.

Tras cinco meses de intentar curtir la piel y comprar los químicos que se utilizan, consiguieron curtir por fin la piel y desde entonces ha ido perfeccionando su técnica, ya sea dejándole o quitando el pelaje.

Compartió que es un trabajo que lleva varios días, ya que se tiene que mantener la piel mojada por alrededor de un mes y medio para que esté lista para convertirse en un cinturón, silla de montar, portafolios, entre otros productos.

De cien a dos mil pesos

Don Saúl comparte que la piel de vaca, toro, borrego y chivo le cuesta alrededor de 100 pesos y que los compra a las personas que tienen carnicerías o venden barbacoa y desde ahí comienza el trabajo.

“Debemos limpiarlo, porque tal como se lo quitan al animal, o sea lleno de sangre, así nos lo entregan y ya nosotros le ponemos sal para que no le salgan gusanos o lleguen las moscas; desde ahí comienza la inversión”, señala.

Después de un mes del proceso de sumergirlos en agua con ácido sulfúrico y cambiarlos a otros recipientes que contienen mimosa, bisulfito y otros componentes químicos, todo esto cada dos días, la piel está lista para ocuparse.

El curtidor menciona que manda traer estos productos a León, Guanajuato, pero las empresas de ahí, las importan desde Sudáfrica y otros países, y son especiales para preparar las pieles.

“La piel llega a costar hasta dos mil pesos por pieza, ya que se vende por centímetros, pero depende del animal. Por ejemplo, la piel de un toro mide dos metros y si el centímetro está en ocho pesos, pues ya se hacen las cuentas”, afirma.

Comparte que este mismo precio es el que ha adquirido durante varios años y al que ofrece sus pieles, ya que además de hacer productos con este material, también hay zapateros que van a comprarle para hacer reparaciones, pero compran solo unos pedazos.

Además de que de una piel de toro salen hasta 40 cinturones y con los pedazos se pueden hacer monederos u otros objetos más pequeños, por lo que asegura: “No se desperdicia ni un pedazo de piel; todo se puede crear”.

Afirma que el único producto que no puede hacer son zapatos, ya que no cuenta con la maquinaria adecuada para dejar la piel del grosor necesario, por lo que lo envían a León, Guanajuato, donde sí tienen esa infraestructura.

Oficio que se debe conservar

Ambos curtidores señalan que es importante que este oficio se conserve, pues recuerda que hace años había varios curtidores en el Barrio de Jalatlaco, pero han ido muriendo o cerrando sus talleres.

“A mí me gusta mucho esta actividad y por eso quería aprenderla y se la estoy enseñando a mi sobrino que también le interesó; es importante conservar este oficio que ha ido cambiando con el tiempo”, destaca don Saúl.

Por su parte, don David resalta que la forma de curtir ha cambiado, pues en un principio no se utilizaban los químicos importados que actualmente se consiguen y que son caros, pues recurrían a pedazos de árboles o hierbas.

Don Saúl señala que al no haber lugares en la capital oaxaqueña para comprar pieles o curtirlas, pueden acudir a su taller ubicado en la calle de Valerio Trujano y esto mismo para los comerciantes que no quieran tirar la piel de sus animales y prefieran venderla.

“Ahorita me dieron unas pieles de unos animales para que las curtiera y don David me ayuda a ponerle precio; en otras ocasiones las curto y aparte me piden hacer carteras, cinturones u otros productos”, señala.

 

Pieles que han curtido:

Toro
Vaca
Borrego
Chivo
Ardilla
Animales exóticos

 

9

años tenía don David cuando comenzó a trabajar como curtidor

2

años llevan trabajando don David y don Saúl

45

días tarda en curtir la piel de un animal

 

Productos que hace don Saúl con la piel:

Mochilas
Cinturones
Alfombras
Monederos
Carteras
Sillas de montar