El Lector Furtivo: Calendario del más antiguo Galván

Corre el mes de enero con sus buenos propósitos, entre ellos organizar nuestras vidas en el futuro inmediato; esto implica el uso de agendas, calendarios y almanaques. Una tradición mexicana desde 1826 es el Calendario del más antiguo Galván, un almanaque que durante muchos años fue la guía práctica para la siembra en el México rural y también para conocer el santoral y las celebraciones litúrgicas, ni qué decir de las fiestas religiosas y las fechas móviles como la Semana Santa.

Lanzado en los primeros años del México independiente, fue uno de los primeros calendarios populares que se comercializaron masivamente. Por supuesto, no era el único; estaban también, entre muchos otros, el Calendario y Pronóstico del Pensador Mexicano de Fernández de Lizardi o el Calendario de Abraham López, pero sólo el Calendario de Galván ha permanecido hasta nuestros días y en este 2021 cumple con su edición 195.

Este calendario contiene información útil como el santoral con índice onomástico, gráficas de la bóveda celeste, fenómenos astronómicos relevantes, las estaciones del año y el recuento de cometas y eclipses, así como artículos de interés general, como el de este año en relación al COVID-19.

La empresa responsable de la edición del Calendario del más antiguo Galván, continuadora de la Antigua Casa Murguía, es una de las empresas nacionales más longevas de México. Librería y Ediciones Murguía, fundada en 1846, es solo superada por la Casa Cuervo, productora de Tequila, que se fundó en 1795, y tiene en su haber la primera edición del Himno Nacional en 1854.

El nombre original de la publicación fue Calendario Manual, pero era el mismo nombre del calendario de Felipe Zúñiga y Ontiveros quien, durante el Virreinato, contó con la licencia exclusiva de impresión para estos materiales. Así que fue necesario diferenciarlo con el nombre de su editor, Mariano Galván Rivera, nacido en 1791 y fundador del comercio de librería en México. Galván fue también editor de obras como El Quijote y El periquillo sarniento.

Siendo parte esencial de la literatura popular del siglo 19, circularon otros almanaques y calendarios, algunos con nombres tan llamativos como el Almanaque del Padre Cobos o el Calendario de Doña Caralampio Mondongo, que se anunciaba como “el más barato y Popular de la República”. Existían también del Calendario de Garatuza, el de Los amantes o el del Tío Caniyitas, así como otros que apelaban al prestigio ganado por Galván como el Calendario de Octaviano Galván, o el Calendario de Marciano Galván Rivero o El más moderno Marciano Galván, pero la aparición del Calendario de Mariano Galán Rivero en 1858, obligó a la Casa Murguía a cambiar el nombre de su almanaque por el que actualmente posee, Calendario del más antiguo Galván.

Uno de los usos más curiosos de este librito es referido por Artemio del Valle Arizpe: “Cuando nace un niño y no se le quiere dar el nombre del santo del día en que llegó al mundo, se lee y se relee la extensa lista que pone de ellos el Más Antiguo Galván, para escoger uno al gusto de los padres".