Mantelería, una reconocida actividad artesanal que se niega a morir

La pandemia de la COVID-19 afectó las ventas de manteles.

La mantelería es un oficio que migró desde Líbano a México gracias al general Porfirio Díaz, y que en la actualidad se alberga en la agencia Pueblo Nuevo, donde el señor Julio Leyva se ha encargado de que no se extinga, enseñándoles a jóvenes de la comunidad. 

Una historia de migrantes

“En uno de sus viajes del general Porfirio Díaz a Francia, conoció a un libanés a quien invitó a México; ya en el país, lo llevó a Miahuatlán; esta persona sabía muchos oficios, entre ellos la rebocería; ahí es donde empezó la mantelería”, asegura. 

El abuelo del señor Julio Leyva, originario de Miahuatlán -en aquel entonces-, decide migrar al barrio de Xochimilco donde instala una rebocería. Para abrirse paso en el mercado, parte de la familia decide emigrar a las fronteras con Estados Unidos.

El experto mantelero asegura que la familia instalada en la frontera decide crear manteles de telar de un metro con 35 centímetros; fue entonces que empezaron a tener una alta demanda de este tipo de piezas. 

El mercado fuerte de la familia Leyva fue el estadounidense, quienes solicitaron manteles más grandes, por lo que tuvieron que implementar un telar de un metro 60 centímetros. “Después de un tiempo, empezaron a pedir manteles más anchos y nace el telar de 1.80 y luego el telar de dos metros, para camas matrimoniales, queen y king size”.

Herencia valiosa

El señor Julio empieza a aprender sobre la mantelería a los 7 años de edad y poco a poco observa cómo el oficio va creciendo y requiriendo más personal, pues ya no era suficiente la extensa familia para elaborarlos.

“Se enseñó a otras personas que vivían en el barrio y empieza a haber mucha producción de manteles; y a vender no solo a los Estados Unidos, sino a personas de Mitla y Teotitlán”, dijo.

Ya de adulto, don Julio migró para la colonia Volcanes, donde enseñó a algunos jóvenes sobre el oficio. Después se fue a radicar a la agencia Pueblo Nuevo, donde ha vivido los últimos 20 años.

La cuna de la mantelería

La base de la mantelería está en Pueblo Nuevo, son más de 20 talleres los que existen en la comunidad; el señor Julio asegura que su taller es la cuna de la mantelería en esa agencia municipal, debido a que ha enseñado a más de 80 jóvenes.

Todos los días, los telares trabajan en un modelo de mantel, donde la materia prima es el algodón mezclado con poliéster; “anteriormente nosotros teñíamos los colores y era mucho trabajo, pero ahora ya los comercializan así, haciendo más fácil la labor”.

Una vez que se termina de elaborar el mantel, requiere de un “empuntado”; este proceso permite a las mujeres de la comunidad poder participar y obtener algunos recursos económicos. Después de este proceso, el producto ya sale al mercado.

Los daños por la pandemia

Oaxaca es un estado turístico y en cada festividad los visitantes no faltaban y tampoco las ventas; pero, debido a la pandemia de la COVID-19, el turismo mermó y con ello la economía.

“Al ser un artículo que no es de primera necesidad, lo dejaron de comprar y no solo afectó a los bolsillos de los productores, sino también provocó el despido de varios empleados en los talleres”. 

El taller de don Julio pudo permanecer con sus ocho empleados intactos, gracias a un préstamo y el apoyo de sus hijos, quienes han comercializado los manteles por las redes sociales, las cuales se convirtieron en herramientas vitales de los artesanos durante la contingencia sanitaria. 

La experiencia de don Julio Leyva en los telares es extensa; tanto, que él se encarga de armar los telares de chicote que se encuentran en su domicilio ubicado en la calle Independencia de la agencia Pueblo Nuevo. 

Los precios de los manteles van de acuerdo al diseño y tamaño requerido, además de la calidad que cada taller imprime en sus piezas. 

 

7

Años de edad tenía don Julio cuando empezó a aprender el oficio

20

Talleres existen en la agencia Pueblo Nuevo

80

Jóvenes han aprendido el oficio de la mantelería

 

“En uno de sus viajes del general Porfirio Díaz a Francia, conoció a un libanés a quien invitó a México; ya en el país, lo llevó a Miahuatlán; esta persona sabía muchos oficios, entre ellos la rebocería; ahí es donde empezó la mantelería”.

Don Julio Leyva, Experto mantelero.