La humanidad de Medusa

LECTURAS PARA LA VIDA

Poseidón y Atenea tenían cuentas pendientes, alimentaban una rivalidad eterna; cuentan que en la antigua Grecia, cada ciudad se encontraba bajo la protección de un dios; por aquellos tiempos, Poseidón y Atenea habían puesto los ojos en la misma. Zeus tuvo que intervenir, solicitó al pueblo su votación para definir a su patrono. Poseidón golpeó el suelo, ahí surgió una fuente, mas era de agua salada, lo cual resultaba inútil para los pobladores. Atenea, por su parte, hizo nacer el olivo; esto contentó al pueblo, pues además de sombra, el árbol les proveía de alimento, aceite y madera; eligieron a la diosa y la ciudad llevó por nombre Atenas.

Mi abuela me mostraba las hermosas láminas de un libro que, según decía, era parte de la herencia que dejarían a los nietos; yo le tenía echado el ojo a ese ejemplar de tapas de cuero que mi abuelo Giuseppe tenía entre sus favoritos; más de una vez lo vi acariciarlo con gran cariño; cuando alguien osaba tomarlo, sus ojos se posaban de inmediato en las manos y preguntaba: "¿Te lavaste las manos antes?" Pues él nos enseñó que a los libros se les toman con las manos limpias, (debo decir que aún conservo esa costumbre). Los dedos de la abuela apenas tocaban  las páginas que atrapaban mi curiosidad.

"¿Qué  pasó con Medusa?" pregunté. Se convirtió en sacerdotisa de Atenea, muchos acudían sólo para admirarla, no tanto para profesar culto a la diosa, a quien enterarse del asunto no le hizo gracia. Poseidón, dolido por la vieja derrota, decidió arrebatar a Atenea a su mejor sacerdotisa. Cierto día, Medusa caminaba por la playa, escuchó su nombre emerger de la espuma, apareció en todo su esplendor el dios de los mares, la deslumbró a primera vista, intentó seducirla, pero ella no se dejó avasallar; la reacción de Poseidón fue terrible, la siguió hasta el templo; Medusa corrió todo lo que pudo, frente a la estatua de su diosa se arrodilló, rogó por su castidad, pero fue inútil.

Poseidón salió doblemente victorioso; primero, por haber arrebatado la virtud de la sacerdotisa predilecta; después, por haber profanado el templo de su rival.

Una nube de vergüenza, una estela de dolor envolvieron a Medusa.

Continuará el próximo miércoles…

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