Antigüedades, un gusto que aumenta con los años

Reunen objetos de las ocho regiones del estado

Desde hace más de 30 años, Alfredo Cruz y su familia se han dedicado a la venta de antigüedades, por lo que afirma que el gusto por estos productos ha ido en aumento en los últimos años.

En su tienda ubicada sobre la Carretera Internacional 190, hay distintos productos con más de 100 años, entre ellos un ropero de la época del porfiriato, con un valor de 19 mil pesos o un Cristo Crucificado del mismo precio, pero con una historia tanto de creación como de mantenimiento que le dan el valor agregado.

Relata que su padre inició este negocio en la capital oaxaqueña y que juntos recorrieron las ocho regiones del estado para conseguir parte de las antigüedades que han vendido y otras con las que actualmente cuentan.

“Conforme van pasando los años, adquieren un valor histórico y por eso yo creo que las antigüedades son una inversión y no un gasto”, subrayó.

En el espacio que ha destinado para su tienda, se observan utensilios de cocina, muebles, figuras, planchas antiguas, máscaras de madera, estandartes, entre otros, cuyas piezas van desde los 100 hasta los 30 mil pesos, como es el caso de una canoa de madera ubicada en la entrada.

Buenas ventas

El anticuario detalló que antes de la pandemia, las temporadas en las que tienen más ventas son fin de año, Día de Muertos y Semana Santa, además de la Guelaguetza, ya que algunos turistas se interesan en estos productos, principalmente el barro.

Mencionó que sus principales clientes son arquitectos, ingenieros y diseñadores, quienes invierten hasta más de 30 mil pesos en comprar antigüedades, ya sea alguna vasija, muebles, imágenes o algún otro.

En su tienda se pueden observar distintas piezas, algunas de ellas que carecen de pintura o pedazos para completar la figura, pero cuyo valor es importante para los compradores, quienes decoran sus casas o incluso pueden reutilizar.

Comparte que hay muebles y decoraciones que no son antiguas, es decir, no tienen más de cien años, pero que a las personas, en su mayoría, que cuentan con el dinero suficiente, les gustan los productos rústicos.

“Lo rústico está de moda y quieren su casa con estilo vintage en sus casas, pero además son personas conocedoras que no piensan que todo es viejo y ya es basura”, destacó.

Antigüedades de otras regiones

Don Alfredo compartió que tienen distintos productos de las regiones, como ollas grandes de barro y lanchas traídas del Istmo de Tehuantepec, así como puertas y bancos de Valles Centrales.

Asimismo, tienen otras piezas traídas de su lugar de origen, El Vado, ubicado en Ejutla de Crespo y de distintos municipios cercanos, donde afirmó que busca casa por casa los productos para su tienda.

“Con el tiempo se agarra experiencia y se van conociendo las cosas para reconocer qué es y qué no, una antigüedad”, destacó.

Les beneficia cambio de lugar

El anticuario compartió que en 2016 abrió su tienda ubicada en la calle García Vigil en el Centro Histórico de la capital oaxaqueña, pero debido a que tienen piezas grandes y falta de estacionamiento, decidieron cambiarse de lugar.

Fue así como se cambiaron al crucero de Hacienda Blanca, donde actualmente se ubican, obteniendo grandes beneficios como mejores ventas y un lugar en el que pasan turistas y locales, quienes son atraídos por las antigüedades.

“Esperemos que este año mejoremos las ventas, pues estuvimos cerrados seis meses por ser un giro no esencial, aunque hubo personas que sí compraron en estos tiempos”, señaló.

¿Por qué son antigüedades?

Don Alfredo señala que una antigüedad debe tener más de 100 años, además de que tiene un valor agregado, debido a cómo se realizó la pieza, como la maquinaria o falta de ésta para la creación.

30

mil pesos vale la pieza más cara de la tienda de antigüedades

100

pesos es el precio de la pieza más barata

Algunos productos:

Mesas
Roperos
Estandartes
Piezas de barro
Imágenes hechas de madera
Planchas
Discos
Lanchas