En este año, conozcamos nuestra alma

CONSULTORIO DEL ALMA: CUENTA CONMIGO

Cuando nace el ser humano, no se rige por normas o reglas externas; el bebé únicamente obedece a sus propios impulsos para alcanzar su satisfacción.

Lo que llamamos órgano sensorial se conforma de una parte orgánica y una psíquica. La primera alcanzará su desarrollo al igual que los órganos; la segunda, para alcanzar dicho desarrollo sufrirá una modificación una vez lograda la distinción entre lo que es él y el mundo exterior. En un sentido, eso que conforma al recién nacido en esa parte primitiva de la vida, es lo que llamamos ELLO; dicho de otra manera, es la primera instancia de las tres que conforman la personalidad psíquica.

Freud menciona en su texto: Ajustándonos a giros populares, podríamos  decir que el  yo subroga en  la  vida  anímica a la razón y la prudencia, mientras que  el  ello subroga a las pasiones desenfrenadas.

Freud compara esta relación  entre el yo y el ello como al jinete (el Yo) con su caballo, (el Ello) que son las pasiones desenfrenadas que quieren alcanzar su satisfacción, solo que este jinete no siempre consigue controlarlo. Para esto, será necesario valerse de otros elementos y estrategias.

Justificación

Explicar el acontecer psíquico siempre nos depara complicaciones ajenas a su complejidad, pues la observación la realizamos con los ojos del Yo, entidad psíquica que no tiene total control, pues el ello mantiene, como mencioné, un impulso en dirección hacia la satisfacción de sus emociones, lo que hace que la mirada del yo hacia el mundo siempre esté empañada. Por otro lado, las reglas que él mismo establece para juzgar ese mundo (el pensamiento de la razón), no son las mismas del mundo anímico (el inconsciente).

Tercera instancia

Otra fuerza que recibe el yo son las exigencias sociales y morales para mantenerse dentro de la civilización, la cual forma parte de la consciencia moral. A primera vista, este fenómeno da la impresión que la fuerza es ajena al yo; sin embargo, esto requiere prestarle más atención, si queremos alcanzar plena comprensión de dicho acontecer.

Antes de proseguir, he de recordar que para llegar a este conocimiento, Freud se comprometió con resolver aquello que les sucedía a sus pacientes, y que la medicina de su época no encontraba explicación. Algunos médicos desdeñaban las patologías de las mujeres enfermas al tratarlas como simuladoras, pues no encontraban en la enfermedad un daño orgánico. Freud tuvo que crear una nueva ciencia que explicara las patologías de su época; con esto logró descubrir el mundo de lo incosciente.

Continuará el miércoles...

Invitación

Para quienes deseen ahondar un poco más, los invito a que me acompañen en la lectura del texto de 1932 escrito por Sigmund Freud, La descomposición de la personalidad psíquica, que se convirtió en un referente para explicar el acontecer del alma.

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!

No te pierdas el Curso radiofónico sobre "La angustia, el único afecto que no engaña", donde se explicará de manera clara y accesible la dinámica y leyes a las que obedece el alma humana. ¡Escúchanos! los viernes en punto de las doce del día.