Las chuntás en la Fiesta de Chiapa

René AraujoRené Araujo

Este 2021, la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo será diferente. Esperan que desde casa, los chuntá hagan el anuncio; así como los parachicos harán resonar la tierra desde el terruño; mientras que las chiapanecas lucirán sus mejores prendas para bailar desde la intimidad del hogar.

Debido a la pandemia por el Covid-19, la Fiesta y la feria, que se realizan durante enero, han sido suspendidas para evitar aglomeraciones.

***

La resistencia cultural en Chiapa de Corzo cuenta con una fuerte presencia dinámica, esto permite que en la actualidad se cuenta con seis danzas anuales, que son los Parachicos (enero), Chuntá (enero), El caballito de Ñumbañulí (abril), El Burrioncillo (junio), Calalá (junio), Naguarés y Alféres (agosto); éstas tienen una amplia convocatoria en su asistencia, tanto de danzantes como de observadores, producto de la pertenencia y propiedad cultural manifiestas en la población.

Un error metodológico que se ha incurrido en la interpretación de la Fiesta de Enero (y de lo que deviene de ella), es tratar de analizarla desde la mirada del occidente, cuando se debería de explicar desde la cosmovisión del grupo cultural que lo originó, los Chiapanecas. Esta mirada se le llama diacrónica, lo que implica ver el fenómeno desde los elementos propios de una época y una cultura, y esto lo puede proporcionar la lingüística y la antropología cultural, entre otras disciplinas del conocimiento.

La legitimación de la existencia de María de Angulo, a través de una leyenda, es un argumento facilista, y lo grave es el proceso inconsciente de la legitimación de la dominación española, misma que deberíamos abolir, y reconocernos con orgullo como descendientes de una de las culturas más importantes de Chiapas.

De entre las varias leyendas presentadas como tales, propiamente algunas no son más que manifestaciones de cultos precortesianos, de las cuales, por la forma narrativa con que son presentadas, pudiera suceder que se tomaran como una verdadera leyenda sin realmente serlo, esto se debe por la misma forma de la manifestación empleada en su explicación en cada caso, tanto en su significación como en su contenido, los elementos esenciales con que se estructura dicha manifestación cultural religiosa.

   

De las Shauntá, los Nbareishico y demás personajes presentes en las festividades que se manifiestan anualmente cada mes de enero en Chiapa de Corzo, en cuanto a lo primero, Shauntá, significado como cambio o muda de vestimenta de Sha- (Part. Nominativa, como prefijo da la forma reverencial, distintiva o demostrativa; de la cosa que manifiesta), y  Auntá (Vestimenta, ropa, etc.); y el segundo, Parachico, por la sinécdoque de nombrar al adjetivo por el sustantivo (El alborozo, el relajo, el desorden o el molote), de Nbareito (Fiesta)  y Shico (Alboroto, desorden, relajo); así como el canto ritual que antiguamente cantaba el Patrón frente a la iglesia, llamado el Nambuyoui o Nambuyuy  (Nombre santo), de Nambui (Sagrado o santo) y Nyhouí o Nouí (Nombre); y  la antigua Luchita que salía con su pareja el día 20 de enero, de Ndoshita (El que está en el Ndoshi. Nombre dado al jovencito que sacrificaban a flechazos los chiapanecas el día central de los cinco días llamados Mu).

La salida de las Shauntaa era 10 de enero para terminar el 18 (los 9 días citados); como el primero de los cinco días de la Festividad de San Sebastián, 18-19-20-21-22; el día 23 ya no cuenta porque este día se le consagra únicamente para entregarse, actualmente, el vicario de San Sebastián al prioste en turno.

Los Abrecampos con las escobas o palos que portan, los que barren el cielo para hacer que posteriormente se llenen de nubes pródigas en lluvias, y el mismo nombre de éstos como abridores de espacios; como de otras comparsas que sería exhaustivo nombrarlas.

De toda esta ritualización anual chiapaneca, devino el sincretismo religioso (Frecuente en casi todas las danzas, festividades y manifestaciones religiosas actuales en Mesoamérica) que hoy conocemos como la Leyenda de doña María de Angulo, y al Parachico (La fiesta alborozada o jubilosa), por la sinonimia con el castellano Para el chico, como tal, las Shuntaa (El disfrazado), por llevar en la cabeza un trasto conteniendo frutas y verduras, sinónimo de la magia imitativa practicada por el actor-danzante; como una criada o sirvienta de la citada señora de Angulo; y así por el estilo.