Piden a la Virgen de la Soledad en Oaxaca por el final de la pandemia

Arzobispo Pedro Vázquez Villalobos

Pedro Vázquez Villalobos oró para que llegue pronto el fin de la pandemia.

El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos pidió ayer la intercesión de Nuestra Señora de la Soledad ante su hijo Jesucristo para que termine la pandemia del coronavirus, por tanto dolor, tristeza y sufrimiento en el pueblo.

“Se los hemos pedido a la Madre de Dios, en su advocación de Nuestra Señora de la Soledad, para que esto llegue a su fin”, asentó.

En la homilía de la solemne misa oficiada en la Basílica Menor, por  cumplirse 400 años del arribo de la venerada imagen, el pastor sostuvo que todos seguramente han pedido la intercesión de la Patrona de Oaxaca para la terminación de la pandemia, porque quieren seguir viviendo como sucedía anteriormente.

“Queremos seguir encontrándonos como hermanos, como familia, como amigos. Queremos ir de un pueblo a otro tranquilamente, sabiendo que no nos va a pasar nada, que no vamos a regresar a nuestra casa con enfermedad”, añadió.

Pero, también pidió a los católicos no descuidar las medidas sanitarias, porque también necesitan hacer su parte.

“No solamente pidamos el milagro para que la pandemia termine, pues también nosotros debemos trabajar para ello. Hay mucho qué hacer de nuestra parte para que esto llegue a su fin”, anotó.

Además, expuso que cuando ingresó a la Basílica Menor para postrarse a los pies de Nuestra Señora de la Soledad, pudo contemplar en su rostro hermoso y lleno de ternura, muchos rostros tristes por tanto sufrimiento, por tanto dolor, por tantas enfermedades y por tanta pobreza en Oaxaca.

“Recorremos nuestros pueblos y vemos que quienes habitan las comunidades, personas humildes, sencillas, de gran corazón, pero muy pobres, humanamente hablando, económicamente hablando, muy pobres. Y decimos que vivimos en un estado muy rico, que tiene muchas riquezas naturales. Algo nos ha faltado a los oaxaqueños para que no haya tanta pobreza”, señaló.

Aparte de esto, destacó que muchas mujeres también se sienten despreciadas y humilladas, a pesar de su grandeza.

“Toda mujer que es madre es grande porque todos somos hijos de Dios y allá hay grandeza, pero a veces son humilladas, despreciadas, esclavizadas, dominadas. Decimos amar a nuestra Señora de la Soledad y nos falta demostrarlo en el amor a la mujer oaxaqueña, para que se sientan grandes”, apuntó.

También, subrayó que las madres de familia, quienes se sacrifican en el hogar, se desgastan y se van muriendo por el esposo y los hijos, sin esperar nada a cambio, necesitan ser valoradas.

“Ellas también están al pie de la cruz. Yo creo que vale la pena que ellas se sientan amadas por todos. Y en especial, por los más cercanos”, agregó.

De igual modo, el mitrado rogó a Nuestra Señora de la Soledad seguir acariciando a los oaxaqueños, porque necesitan del amor maternal de María.

“Lo necesitamos, unos más que otros, pero todos necesitamos de esa caricia, de sentirnos tocados por las manos de María, de sentirnos que María nos levanta, porque hemos caído por esto o por aquello. Encontraremos consuelo, paz, amor, bendición, gracia y vamos a ser muy felices”, indicó.

Sin embargo, observó que los creyentes no deben quedarse sin hacer nada, porque si María los acaricia, necesitan igualmente acariciar con su servicio, entrega, forma de ser y de vivir con quienes conviven, trabajan y con quienes se encuentran a diario.

“Vamos a llenar de amor los corazones de nuestros hermanos para que no se sientan vacíos, para que se sientan llenos y no anden buscando en otros lugares lo que sólo se encuentra en Dios y en la Madre de Dios”, enfatizó.

Vázquez Villalobos convocó también a alegrarse por la presencia de Nuestra Señora de la Soledad en Oaxaca durante los 400 años, a pesar de la vivencia actual por la pandemia del coronavirus.

“Alegrémonos porque Nuestra Señora de la Soledad seguirá bendiciendo a nuestro Oaxaca y nos llevará hasta su hijo Jesucristo, para que todos seamos bendecidos y nos comprometamos en ir transformando a nuestro Oaxaca, a través de vivencias evangélicas, sencillas y humildes”, terminó.

 

Misa Oaxaqueña

Por la ocasión, la solemne celebración eucarística se desarrolló con los acordes y cantos de la Misa Oaxaqueña, acompañada por la banda de música de Santa María Coyotepec.

La Misa Oaxaqueña, compuesta por el maestro Timoteo Cruz Santos, es una de las obras cumbres de la música religiosa del estado.

 

Cohetes, vivas y dianas

La solemne celebración eucarística terminó con vivas y aplausos a Nuestra Señora de la Soledad, entre varias rondas de ruidosos cohetes, así como de dianas, de Las Mañanitas Oaxaqueñas y del Jarabe del Valle, interpretados por la banda de música.

 

Oración por los 400 años de Nuestra Señora de la Soledad

¡Oh María, Virgen de la Soledad!

Tú que estás al pie de la Cruz, sostenida por el Espíritu Santo en humilde oración nos dirigimos a ti, para recorrer tu camino, que es el de Jesús, cumpliendo la voluntad del Padre.

A los 400 años de tu llegada, te suplicamos aumentes nuestra fe, consolides nuestra esperanza y avives nuestra caridad.

Socorre y protege a Oaxaca, especialmente a los pueblos que sufren injusticias, soledad, ignorancia, hambre y falta de trabajo y de vivienda.

Como Madre bendita, protege con ternura a todas las familias, cuida de los niños, custódialos de todo mal y que nunca les falte el amor.

Ilumina el camino de los jóvenes para que respondan con generosidad y disponibilidad a la vocación que tu Hijo les inspire.

Asiste constantemente a los abuelos, que jamás sean ignorados o excluidos, sino que siempre encuentren respeto y amor.

Tú, que sabes lo que significa el sufrimiento fortalece y consuela a los enfermos, en especial a los contagiados de COVID y a los incurables.

María, Madre nuestra, danos un corazón para seguir amando y respetando la vida como lo hiciste tú, para ver más allá del sufrimiento y de la muerte, la luz de la resurrección.

Ayúdanos a mirar al pasado con gratitud, a asumir el presente con valentía, a construir el futuro con esperanza como auténticos discípulos misioneros del Reino.

¡Oh María, al pie de la Cruz, abrázanos y condúcenos a Jesús!

Amén.

 

“Queremos ir de un pueblo a otro tranquilamente, sabiendo que no nos va a pasar nada, que no vamos a regresar a nuestra casa con enfermedad”.

 

“No solamente pidamos el milagro para que la pandemia termine, pues también nosotros debemos trabajar para ello. Hay mucho qué hacer de nuestra parte".

 

“Toda mujer que es madre es grande porque todos somos hijos de Dios y allá hay grandeza, pero a veces son humilladas, despreciadas, esclavizadas, dominadas".

 

“Alegrémonos porque Nuestra Señora de la Soledad seguirá bendiciendo a nuestro Oaxaca".

 

Pedro Vázquez Villalobos, Arzobispo de Oaxaca.