Fallece el Dr. Alberto Patricio Ramírez Galván, pionero de la medicina crítica en Oaxaca

La madrugada de este miércoles el especialista en medicina crítica, Alberto Patricio Ramírez Galván, dejó de existir. A él se le reconoce como pionero de esa rama de la medicina que se concentra en la atención de pacientes que llegan a los hospitales con alteraciones graves en su salud.

Junto con el doctor Ramón Jiménez Caballero, hizo posible que el 25 de mayo de 1980 abriera sus puertas la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital del IMSS, en la ciudad de Oaxaca.

“Fue un excelente maestro de tiempo completo y formó a muchas generaciones en el área clínica, endocrinólogo, nutriólogo y también hizo una maestría en ciencias de la educación”, recuerda el director de la Facultad de Medicina y Cirugía de la UABJO, Luis Manuel Sánchez Navarro.

En esa institución a Ramírez Galván se le reconoce como exdirector (2003-2004) y creador de su escudo.

En 2001 formó parte del equipo de trabajo que realizó la intervención curricular de esa facultad.

“Rescató buena parte de la historia de la facultad, fortaleció una enseñanza médica continua para médicos generales, cultivó el humanismo y participó en cuerpos académicos en esta línea en la Facultad de Medicina, además que en 1994 publicó el libro Humanismo y ética en la práctica médica”, destaca Sánchez Navarro.

Uno de sus exalumnos y ahora médico intensivista del Hospital General de Zona Número Uno, Juan Carlos Dávila Fernández, refuerza la idea de que el doctor Galván fue un excelente catedrático.

En el Centro Médico Nacional La Raza, de donde egresó y fue subdirector, Ramírez Galván fundó también la UCI al lado de su colega Daniel Hernández López.

“Llevó un sin número de investigaciones en pacientes críticamente enfermos cuando empezaba la especialidad” y una muestra es el tratamiento de alteraciones del equilibrio ácido básico, esa función esencial del organismo para tener buena salud o evitar alteraciones graves de la diabetes.

El doctor Aarón Tito Santiago López, presidente de la Asociación Oaxaqueña de Medicina Crítica, señala: “No solo tenía conocimientos teóricos sino un cúmulo de experiencia, era noble, muy humano y muy ético. La clase no sólo era académica. Tenía mucho de humanismo, nos hablaba de la forma de dar el consentimiento informado y oportuno al paciente, recuerdo que a veces llegaba a dar clases vestido todo de blanco, incluyendo el calzado”.