Una foto marcó su vida: Juan Ramón alterna el basquetbol y el futbol

Una fotografía marcó la vida deportiva de Juan Ramón Pino Ibarra. Mientras hojeaba la sección deportiva, se asombró al ver a Prudencio “Pajarito” Cortés –portero de las Águilas del América-- atajando un balón en pleno vuelo.

Ahí nació su amor por la portería.

Juan Ramón, originario de San Juan Cacahuatepec, Jamiltepec, Oaxaca, estudió la primera en la escuela Patria y la secundaria en el plantel John F. Kennedy de su pueblo natal.

En 1973 se traslada a la ciudad de Oaxaca para continuar sus estudios ingresando a la Vocacional, donde cursó hasta el cuarto semestre en el Instituto Tecnológico Regional de Oaxaca, pero su futuro estaba en la escuela Normal del CNTE, donde se titula como profesor de educación primaria.

En charla con Xtremo-NOTICIAS, añade que la curiosidad por jugar futbol la tenía desde que estaba en mi tierra.

“Llego a Oaxaca y estando ya en el Tecnológico, me invita Ariel a integrante a uno de los equipos”, platica entre risas, pues nunca había cogido un balón de futbol. 

¿Dónde fue tu primera experiencia de manera competitiva?  

Fue en la categoría juvenil de la Liga Universitaria con el equipo de nombre Herich, para luego interrumpir mi carrera al sufrir un accidente.

Retomo la portería cuando se crea la Mayor A integrando el equipo de Triplay, donde viví una serie de experiencias que me ayudaron a madurar y a sofisticar las cualidades.

¿Sólo jugabas futbol?

No. Ya siendo profesionista, alterno el basquetbol y el futbol, por lo que jugué con varios equipos de la Liga Municipal de Basquetbol, donde fui dirigido por el profesor Cuauhtémoc Jonás (+).

También jugué en los equipos de Educación Física, Sección 22, Bulldog’s, en la 64, EST 6, y otros más. Tuve la fortuna de ser bicampeón en la liga de veteranos, e integré el equipo de mi población, por lo que del basquetbol también tengo gratos recuerdos. 

¿Por qué dejas el futbol?

Me alejo del futbol por cuestiones de enfermedad. He pasado por diversas pruebas que gracias a Dios sigo aquí, ya que cumpliendo 50 años me detectan cáncer en la próstata siendo intervenido en noviembre de 2013.

Militaba con el equipo de Prepa del doctor Santaella, y lo que no olvido, es que el equipo calificó a la final y me dieron la oportunidad, previo a mi operación jugar 20 minutos ganando la final.

Posteriormente, caigo en las garras del alcohol, tuve una situación muy crítica y estuve batallando por espacio de 10 años, afortunadamente salí adelante, y por la gracia de Dios, hoy ya no pruebo gota de alcohol, pero fue ahí donde me di cuenta que tienes que disfrutar las cosas en su real dimensión.

Para acabar, sufro un infarto donde creo que Dios dijo: ‘tú todavía no te vas’, pues no sé si la fortaleza, o cuales hayan sido los motivos, pero sigo aquí, o quizá Dios tiene un propósito para mí, pero lo que es cierto es que salí de ahí y estoy aquí. Sigo vivo.  

¿Qué enseñanzas te dejó el deporte?

Cuando uno quiere hacer las cosas, tiene que haber un orden, un motivo y un cuidado para hacerlo, y hacerlas bien; el deporte es valiosísimo porque te mantiene bien, te aleja de muchas situaciones o cosas en las que se puede caer.

¿Buscaste ser jugador profesional?

No, pero tuve amigos que me alejaron de ese que pudiera haber sido un propósito, pues la doctrina que reza el deporte es ser disciplinado, ordenado, cumplido y sobre todo ser consistente. 

Me alejé de todo y ello me marginó de poder llegar mucho más lejos dentro del futbol; el deporte en ese sentido es muy celoso, tan celoso que te margina de cualquier posibilidad de destacar.

¿Cómo toman las oportunidades los jóvenes?

Cuando eres joven no valoras ciertas situaciones, y creo que a todos nos toca esa experiencia, todo lo vemos relajado, placentero muchas veces, y si no tiene una visión de lo que quiere hacer o ser, o un objetivo programado de hasta dónde quieres llegar, desgraciadamente por ello echan todo por la borda.