Dionicio Reyes cumple 20 años trabajando como estibador en el Mercado de Abasto

Nada le impide trabajar, afirma

Con el comienzo de la cuarentena por la COVID-19, don Dionicio cambió su horario de trabajo, pues la disminución de personas en el Mercado de Abasto también afectó sus ingresos diarios, por lo que todos los días arriba a esta zona comercial desde las 5 de la mañana.

Desde hace más de 20 años, Dionicio Reyes Aquino llegó al Mercado de Abasto para dedicarse al oficio de estibador, que de acuerdo con él “hay días buenos y malos, pero lo importante es no rendirse”.

Relata que todos los días, desde muy temprano está listo para recibir a las personas que llegan de Etla y otros municipios quienes le solicitan el servicio de cargador y a quienes cobra hasta 20 pesos. 

Entre lágrimas comparte que hace unos meses le robaron su carro de carga manual en forma de L, conocido como “diablitos”, por lo que actualmente debe pagar 30 pesos diarios para que le renten uno similar y poder continuar con su trabajo.

Cuando el señor Dionicio tenía 7 años perdió su brazo izquierdo, pero no ha sido impedimento para luchar por la vida, además que afirma que “ya se acostumbró” a estar así y no tiene tanta dificultad para trabajar.

“He conocido personas que a pesar que no tienen brazos o piernas están trabajando, por eso yo también no me pongo obstáculos para conseguir un ingreso”, afirma. 

Volver a empezar

“Yo llegué aquí en el año 2000 y pregunté con los compañeros cómo podía hacer para trabajar, me dijeron a dónde ir, renté un diablo y así comencé a cargar el mandado de la gente”, recuerda.

Agrega que comenzó a ahorrar 4 mil 500 para comprarse su propio diablito y evitar pagar renta todos los días, por lo que después de un tiempo adquirió uno, pero se lo robaron.

“Ya llevaba rato con mi diablito, pero tuve la mala suerte de que me lo robaran en el Mercado 20 de Noviembre y ahora debo rentarlo, pero ya estoy ahorrando para comprarme uno nuevo”, asegura.

Recuerda que hace unos meses le solicitaron un viaje del Mercado de Abasto hacía el 20 de Noviembre y ante la necesidad de un ingreso, aceptó hacer ese trabajo, pero al llegar a su destino, debido a los filtros sanitarios, la persona que lo contrató le dijo que lo esperara afuera mientras él descargaba; no obstante, nunca volvió. 

Don Dionicio detalla que debe pagar 30 pesos diarios para rentar su diablo, además de conseguir su ingreso diario que puede ser de hasta 200 pesos en un día de plaza, pero también hay días en los que gana 20 pesos o nada.

“Si no junto el dinero para la renta del diablito, se va acumulando el dinero y ya al finalizar la semana debo pagar todo completo”, afirma.

La ganancia es poca

El estibador recuerda que al llegar a trabajar al Mercado de Abasto solicitó el permiso para poder desempeñarse en este oficio; no obstante, las autoridades le dijeron que debía pertenecer a una organización de trabajadores. 

“La señorita me dijo que debía estar con algún líder, pero le dije que no porque además de pagarle a ellos iba a pagar cada reunión al líder y son 200 pesos que apenas y logro juntar”, explica.

Agradece que a pesar de estos requisitos, sí lo dejaron continuar con su trabajo de manera independiente, además que al tener más de 60 años, no debe pagar el permiso anual para ejercer en el Mercado de Abasto.

Siempre hay que sonreir

Don Dionicio afirma que hay días en los que regresa a su hogar sin un peso, pero nunca pierde la sonrisa, pues sabe que el día siguiente será mejor, lo cual aprendió de la pandemia. 

“Cuando cerraron la Central de Abasto un vecino me dijo que si podía ayudarle con algunos trabajos de carpintería y de lo que hubiera y así tuve más ingresos; nunca falta la gente que apoya”, subraya.

Pese a que es adulto mayor, don Dionicio continúa trabajando ya que debe tener un ingreso para comprar sus alimentos, la renta del carro de carga pero también está ahorrando para comprar otro y no tener que rentar por los años que continuará.