Ríos y arroyos de Oaxaca en riesgo latente por desbordamientos

El Atoyac y el Salado constituyen siempre un foco de peligro
Emilio Morales Emilio Morales

Los rios Atoyac y río salado son dos de las principales afluentes de la capital y la zona conurbada. A ellos se unen pequeños arroyos o canales que la gente ha ido moldeando y adaptando según las necesidades del entorno, es decir, han ido acoplando los cauces del agua para evitar algún daño a la infraestructura urbana.

Y son precisamente estos pequeños cuerpos artificiales de agua los que, en caso de desbordarse o llegar a su máxima capacidad, podrían provocar inundaciones, la principal y más recurrente afectación en la mancha urbana.

Calles cubiertas por agua, casas con humedad en las paredes y reblandecimiento de la carpeta asfáltica, es lo más común en época de lluvias. Ante esta situación, en varios de los canales que atraviesan principalmente la zona de Santa Lucía del Camino, se han colocado diques y muros de piedra o de costales de arena para evitar desbordamientos.

Sin embargo, aunque sólo exista riesgo o peligro en temporada de lluvias, la ciudadanía no pierde de vista las afectaciones que el desbordamiento de un cuerpo de agua podría ocasionar.

“Pues lo más común son inundaciones; que se salga el agua del drenaje, pero nada más. Al menos aquí no se ha visto así el río lleno a tope, ni cuando es temporada de lluvias se ha visto así”, comentó la señora Paula, vecina de la colonia La Cieneguita, respecto de si considera riesgoso vivir en las inmediaciones del río Salado.

 

Y es que recientemente, en esa zona se registró el hundimiento de la carpeta asfáltica y el desgajamiento de los muros de tierra que forman el río. El peligro porque el hundimiento lejos de solucionarse se hacía más grande, estaba latente. Sin embargo, también hay cierto grado de tranquilidad por los trabajos previos en torno a los afluentes.

“Nos dijeron hace tiempo que ya habían puesto ollas, de estas como coladeras, que había compuertas para desviar la corriente que baja de San Felipe, de las Américas (Norte y Sur) hacia los arroyitos que bajan en Santa Lucía y que son los que alimentan aquí. Entonces pues no, no hay mucho riesgo pues”, aseguró la mujer.

Arroyos de descarga

Por otra parte, donde también existe un poco de temor por la forma en la que fueron distribuidos los terrenos y la forma en la que fue creciendo la mancha urbana, es en las zonas cercanas a los arroyos de descarga, pues a las casas las separan del borde del canal escasos 4 metros, lo que aumenta el riesgo.

“Siempre, siempre hemos tenido este problema. Pasan y pasan gobiernos, presidentes, y nomás vienen a decir que van a arreglar, que van a ayudar, prometen y prometen y vea, sigue igual. Cuando llueve sobre todo, es cuando más hay peligro porque vea cómo está aquí la calle, ahora imagínese un temblor… se va a desgajar aquí y nos vamos a ir”, aseguró la señora Aurora, vecina de la calle Guillermo Prieto, en Santa Lucía del Camino.

 

Y es que, a la ya considerable situación de riesgo que padecen los vecinos de esta calle, debido a que en medio de esta pasa un canal, se suma también el mal estado de la carpeta asfáltica en algunas zonas en las que la tierra, con sus movimientos naturales, ha provocado que el concreto se rompa.

“Uno entiende que es el cauce natural del agua, que por aquí se va al río Salado y que baja de San Felipe y de por allá, pero ¿a poco no han podido ponerle muros de piedra, como ahí atrás de Macro Plaza? Aquí deberían hacer igual, atender ese problema no tanto por nosotros sino para evitar una tragedia”, añadió la adulta mayor.

Cabe señalar que en los márgenes de los principales afluentes de la capital, el Atoyac y el Salado, la prevención de riesgos ha sido un tema fundamental a la hora de ejecutar obras, pues en torno a estos se han construido muros de concreto, escalinatas de piedra o diques de arena encostalada para encausar el agua.

Incluso, en la capital y la zona conurbada los accidentes por desbordamiento de los ríos hace mucho no se suscitan; por el contrario, lo que más se registra son inundaciones, encharcamientos y colapsos del sistema de drenaje y alcantarillado.