Enseñanza a niñas y niños con sordera, desafío de las clases en línea

Laura Valerio busca nuevos métodos educativos

Limitar a sus alumnas Stephanie o Colette a las clases a distancia sería para la profesora Laura Valerio Carrasco restarles posibilidades de romper las barreras que la sordera impone al proceso de lecto-escritura.

"Las cito a clases una o dos veces por semana en mi casa porque es necesario reforzar lo que vemos a distancia y porque la mayoría de mis alumnos no tiene acceso a la tecnología", explica Laura, profesora de educación especial de la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular número 19 con sede en Guadalupe Etla, la cual atiende cuatro escuelas de esa zona.

Del universo de alumnos que debe atender, seis tienen discapacidad intelectual, hipoacusia o sordera, una condición que alentó su proceso de aprendizaje.

Colette es alumna de la profesora Laura desde hace tres años que llegó con su familia de Guadalajara a radicar a la zona de Etla, en los Valles Centrales. Tiene diez años y un implante coclear, pero está en proceso de aprender la lengua de señas porque no tenía antecedentes escolares.

"Tiene una edad desfasada, cursa tercero, pero debería ir en quinto grado. Viene una o dos veces a la semana conmigo para consolidar los temas que vio en la semana y trabajar el bilingüismo, enfatizándonos a la lengua de señas y oralización porque tiene restos auditivos", además de que está aprendiendo a leer y escribir.

La otra alumna de la profesora Laura, Stephanie, de 10 años, cursa quinto grado y también está en proceso de lectura y escritura.

Las dificultades

"Para las personas sordas es complejo que aprendan a leer y a escribir a temprana edad, su lengua materna es la lengua de señas" y Colette la aprendió desde los dos años porque su mamá buscó apoyo y cursó el preescolar con sordos.

David Ramírez Jiménez, intérprete de Lengua de Señas Mexicana y quien es parte de la Unidad de Educación Especial del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), considera que la pandemia complica el proceso de educación que ahora se sustenta en la tecnología, cuando no todas las familias cuentan con estas herramientas.

Otra dificultad es que la mayoría de profesorado desconoce la lengua de señas mexicana y dentro del magisterio oaxaqueño él es el único avalado como intérprete, mientras que a nivel nacional son 80 los que demuestran conocimientos plenos de esta herramienta de comunicación.

En promedio existen mil 800 maestras y maestros de educación especial de una plantilla docente que supera las 53 mil 400 personas; sin embargo, el IEEPO no proporciona datos precisos de su matrícula escolar del ciclo 2020-2021 y cuántos niños y niñas tienen sordera.