Vendedores en las calles y cruceros de Oaxaca, la otra normalidad

Buscan ganarse el sustento ante ola de desempleo

La necesidad de la ciudadanía muchas veces es la que mantiene vivo este negocio.

Venden desde una botella de agua hasta globos de los que se levantan solos si los golpeas. También flores, raquetas para matar mosquitos o hasta maceteros para interiores. Figuras de yeso, sillas Acapulco, muebles de madera, cigarros, dulces... en los cruceros de la capital y la zona conurbada se encuentra de todo.

Y es que si antes de la pandemia el número de vendedores en muchos cruces viales era ya notable, tras los meses más graves de la contingencia sanitaria comenzaron a proliferar más las personas que tienen los camellones, áreas verdes y banquetas, copados debido a que allí se instalan y mantienen su mercancía.

Esta situación, según comentó un par de vendedores, se agudizó con la pandemia, pues aseguraron que si antes era complicado encontrar una oportunidad de un trabajo digno, con la crisis actual es todavía más difícil, por lo que optaron por dedicarse ahora sí, de lleno, a la venta en los cruceros.

“No, un tiempo anduvimos trabajando en el mercado de abasto pero pues no salía, de ahí nos vinimos para acá y pues iba bien todo hasta que llegó lo de la pandemia. Bajaron las ventas, no había gente en la calle y hasta nosotros nos tuvimos que guardar unos días”, aseguró Marcela, quien vende cigarros, chicles y paletas en la zona del Boulevard Eduardo Mata.

Esta decisión de dejar su anterior trabajo para meterse de lleno a lo que ahora se dedican, no fue complicada, aseguró la mujer, quien argumentó que la necesidad de generar ingresos y conseguir su sustento diario fue lo que le dio ese empujón final.

“Pues yo veía ¿no?, que me decían que se ganaba bien, que se vendía bien y pues mira, aquí estamos. Ya llevamos gracias a Dios 2 años, no aquí nada más, a veces nos vamos a Viguera, a Madero, acá al Parque del Amor… le andamos buscando. Pero igual, cada vez somos más pero como dicen, Dios da para todos”, afirmó.

Por su parte, Orlando, que vende refrescos y agua, declaró que lleva ya varios años viviendo de esto y que, efectivamente, tras la pandemia aumentó un poco más el número de personas que hacen de los cruceros su centro de trabajo.

“En primera yo creo que pues es porque allá afuera no hay una oportunidad para un trabajo digno ¿no? Si no tienes estudios, carrera o algo, mínimo la prepa pues no te contratan, entonces pues uno tiene que buscarle la manera, ver por dónde y pues se hace la lucha. Lo que sí pues es que ya somos muchos”, dijo.

En ese sentido, coincidió con Marcela en que a pesar de que entre limosneros, limpiaparabrisas y vendedores son ya muchas personas las que se apostan en los cruceros, será la necesidad de la gente la que determine quién gana y quién no, quién obtiene ingresos y quién no progresa.

“Pues como te decía mi compañera ¿no?, Dios da para todos, el sol sale para todos y hay que buscarle. Acá si te das cuenta pues está el de las muletas, el limpiador, en las mañanas están los de los periódicos y el de dulces y refrescos, somos 3. Entonces pues sí, con esto de la pandemia habemos mucha más gente con necesidad, a lo mejor por eso ves más gente aquí”, aseguró.

A mucha gente no le gusta

Del otro lado de este fenómeno se encuentra la ciudadanía, que a pesar de que no se ve perjudicada por la actividad que desempeñan los vendedores de crucero, no está tan de acuerdo en que siga aumentando el número de estas personas.

“Pues sí dan un poco de mal aspecto ¿no?, digo, tampoco es que tenga algo contra ellos pero pues sí, cada vez se ven más. Ya están en todos lados y luego uno ni sabe qué onda con ellos porque luego son groseros o necios y a fuerza quieren que les des o que les compres”, denunció Patricia, conductora.

En la misma línea, Celia, ciudadana oaxaqueña, llamó a las autoridades a tomar medidas en torno a los vendedores de los cruceros, pues reveló una experiencia que vivió con esta gente.

“Yo la verdad sí, no estoy de acuerdo en que estén porque mira, luego ahí con ellos están drogadictos, marihuanos, que nada más están pidiendo y te asustan. Aquí una vez, bajo el puente (de 5 Señores), uno de ellos me pegó en el vidrió con una como navaja porque no le di dinero porque según me limpió el vidrio; se enojó y me pegó en el vidrio. Yo pues me arranqué y después varias veces lo vi y no solo aquí, en otros lados, pero sí creo que es de las personas que se juntan a vender y demás”, narró.

Cabe señalar que las personas que se dedican a la venta de productos varios en los principales cruceros de la capital, lo hacen bajo la informalidad, por lo que las autoridades no cuentan con algún registro del número total de gente en este sector.

 

“Ya están en todos lados y luego uno ni sabe qué onda con ellos porque luego son groseros o necios y a fuerza quieren que les des o que les compres”.

Patricia, ciudadana oaxaqueña.

 

“Si no tienes estudios,  no te contratan, entonces uno tiene que buscarle la manera, ver por dónde y se hace la lucha".

Orlando, vendedor.

 

“Llegó lo de la pandemia. Bajaron las ventas, no había gente en la calle y hasta nosotros nos tuvimos que guardar unos días”.

Marcela, vendedora.