Precio único de libros, un logro por la democratización de la lectura: Susana Harp

Aprueba dictamen el Senado de la república

El dictamen lo presentó la presidenta de la Comisión Permanente de Cultural, Susana Harp Iturribarría.

En su intervención la senadora oaxaqueña afirmó que el precio único es un instrumento que posibilita que la oferta del libro en el país se democratice, de modo que el costo de los títulos editados en México sea el mismo en todas las librerías de la república.

Añadió que esto permite que los lectores de Zacatecas, Nayarit o Oaxaca no acaben subsidiando a los lectores de la ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, porque hoy en día los libros son más baratos en estas localidades que en el resto del país, de modo que esta condición de precios acaba por afectar más a las localidades donde hay menos oferta de libros.

“El precio único es el mecanismo que pone en igualdad de condiciones la adquisición de libros en todo el territorio nacional y estimula la competencia entre las librerías a partir de otros factores, como son la diversidad de catálogo, la especialización, los servicios y la conectividad”.

Dijo, que adicionalmente, con esta reforma se hacen extensivas las reglas del libro impreso en papel al libro electrónico, es decir, que el editor convenga con el distribuidor de libros electrónicos un precio único vigente, tanto tiempo como así lo tenga su equivalente impreso en papel.

Explicó que la propuesta es llevar de 18 a 36 meses la vigencia del precio único, salvo los casos señalados por la ley, pero el precio único no es precio inamovible, esto es muy importante, puede variar, según el acuerdo entre editores y distribuidores, pero cambiar de manera uniforme en todo el territorio nacional durante su vigencia.

“No omito señalar que la figura de precio único ha sido calificada como constitucional en dos ocasiones por la Suprema Corte de Justicia de la Nación”, subrayó.

Manifestó que la industria editorial enfrenta una crisis de rentabilidad seria que se ha agudizado con las medidas de distanciamiento social generadas por la pandemia, la forma de contribuir a mejorar la situación de las casas editoriales, distribuidores y librerías, es ampliar el plazo de la vigencia del precio único, política que no tiene ningún costo fiscal ni hace extensiva sus disposiciones al libro electrónico.

“Creemos finalmente, que el servicio que prestan las librerías a la sociedad constituye el canal natural de distribución de los libros, la forma más personal de acercarse a la lectura basada en la libre elección. Todo ello, porque sabemos que los libros representan una gran oportunidad de vida, la de acceder y profundizar en el conocimiento, lo cual es la base de una sociedad informada, crítica y conocedora de sus derechos”.