Levantamiento Chegomista, la revolución que lideró José F. Gómez en el Istmo

JUCHITÁN, Oaxaca.- Aunque varios historiadores aseguran que en el sur de nuestro país no hubo revolución, historiadores e intelectuales juchitecos han abordado en libros y publicaciones, el levantamiento armado en esta ciudad liderado por José F. Gómez en 1911.

Historiadores como Víctor de la Cruz en su libro El general Charis y la pacificación del México postrevolucionario, además de publicar entrevistas en la revista Guchachi Reza con testigos de la época, aborda el llamado levantamiento chegomista.

También el poeta Macario Matus recolectó entrevistas con soldaderas que participaron en el levantamiento que se editó en el libro "Mi pueblo durante la revolución”, y finalmente el historiador Gonzalo Jiménez López ha realizado ponencias sobre el movimiento armado popular.

Para recordar el día del levantamiento, una de las calles principales de la ciudad lleva el nombre de la fecha: 2 de noviembre, pero de 1911, cuando el jefe político José F. Gómez no quiso entregar la jefatura política a un enviado del gobierno del estado llamado Enrique León.

La población relacionó el nombre con Francisco León a quien recordaron como un personaje que les impuso trabajos forzados para construir el palacio municipal, por lo cual una gran parte del pueblo, principalmente campesinos pobres, objetaron la imposición de una autoridad del centro.

Para rechazar la imposición de sus autoridades, un numeroso grupo de personas atacó el cuartel federal Carlos Pacheco, instalado en lo que es ahora la escuela Centro Escolar Juchitán, como lo dio a conocer a sus superiores el propio Enrique León que se encontraba adentro.

“En la mañana del día 2 del corriente mes me dirigí oficialmente al Lic. Gómez para que dijera en la misma forma si hacía entrega de la Jefatura y en su caso me indicara la hora de ese fin, a lo que me contestó que podría ocurrir la hora que quisiera. Esta contestación la recibiría como a la una o menos del día citado y no había transcurrido media hora cuando el pueblo en masa intentó asaltar el cuartel en donde estaba alojada la Fuerza Federal en número de dos cientos y tantos de los batallones número 30 y 19”.

Madero, el mediador 

El ataque a las fuerzas federales duró cuatro horas sin que pudieran tomar el cuartel, pero siguieron atacándolo varios días hasta que llegaron refuerzos el 5 de noviembre, una columna de soldados federales que atacó con fuego de artillería que destrozó los dos campanarios del templo de San Vicente y que obligó a los sublevados retirarse de la población dejando un saldo de cientos de muertos.

A la rebelión se unieron otros pueblos vecinos aliados del Partido Verde que así se identificaron los rebeldes, que exigían que sus autoridades no siguieran siendo impuestas por el gobierno del estado que durante el inicio del levantamiento tenía a un encargado de despacho hasta que fue electo como nuevo gobernador Benito Juárez Maza, hijo del Benemérito.

El presidente Francisco I. Madero ofreció mediar en el conflicto y dio un salvoconducto para que el  líder del levantamiento junto con unos acompañantes acudiera en tren a la ciudad de México, el gobernador ordenó que se capturara a los jefes rebelde que se realizó en Rincón Antonio hoy Matías Romero.

El 5 de diciembre de 1911, los cautivos fueron sacados de la cárcel y asesinados.

La rebelión continuó bajo el liderazgo de Felipe López hasta que se dio una amnistía general.

Muchos de los combatientes de esa rebelión se incorporaron a las distintas fuerzas de la revolución destacando entre todos el General Helidoro Charis Castro.