Ya son ocho meses fuera de las aulas en Oaxaca por la pandemia

Emilio Morales Emilio Morales

Por más empeño que Alondra ponga en las explicaciones de los contenidos de tercer grado para su hija Manuela, la niña de ocho años se aburre y termina por negarse a trabajar, ella quiere ver a sus amigos y no le gusta tener a su mamá como maestra en casa.

Si hace ocho meses que se decretó suspender las clases presenciales por la pandemia de COVID-19 la Secretaría de Educación Pública le hubiera consultado, ella elegiría suspender el ciclo escolar.

“Por más que le digo juega con tus colores o plastilina, le compré su tableta con la que le mido el tiempo que pasa en internet, por las tardes la llevo a andar en bicicleta y leo con ella, siento que si se estresa, le ha cambiado el carácter y odia la pandemia”, relata una madre que hace malabares para cumplir con sus responsabilidades familiares y su trabajo.

¿Suspensión temporal?

Justo hace ocho meses fue el último día que Zair acudió al Centro Asistencial Infantil de Desarrollo (CAID) donde cursa el segundo grado de preescolar. El plazo que impuso la SEP para cerrar escuelas públicas y privadas de todos los niveles en México había llegado.

A la hora de la salida Soledad recibió de la profesora los tres cuadernillos libros que debía terminar en casa junto con su hijo Zair.

“Nos dijeron que ya no iba a haber clases y que se iban a juntar con las vacaciones de Semana Santa, que volveríamos el 20 de abril”, pero la vuelta a la escuela no ocurrió, el ciclo escolar 2020-2021 inició de manera virtual.

Esa ausencia prolongada de las aulas para Soledad y su esposo Iván ha sido “un poco difícil”, aunque ambos se turnan para que Zair tome sus clases diarias por zoom “tenemos que dedicarle tiempo.

Además de las obligaciones en casa, Soledad debió pedir cambio de turno matutino a vespertino en la estética donde trabaja.”no es lo mismo porque nosotros no sabemos cómo enseñarle.

Profesorado, un puente con la enseñanza

El profesor Miguel, quien lleva 20 años de docencia en escuelas públicas, tiene claro que la pandemia dejó de manifiesto que el papel de 53 mil 443 docentes que laboran en 13 mil 821 escuelas es insustituible.

“La maestra o el maestro es el puente hacia el conocimiento y las diferentes facetas de la cultura y el conocimiento”, pero también entre esas intenciones administrativas de la SEP o el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) que no tienen interés en que escolares aprendan.

Ser territorio de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) propició en Oaxaca el rechazo a la modalidad de educación por televisión, además de que en la entidad el 23.88 por ciento de los hogares carecen de una.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) identifica que únicamente el 31 por ciento de los hogares en Oaxaca cuentan con un equipo de cómputo para conectarse a internet.

Además de las limitaciones técnicas, el diagnóstico inicial que en agosto aplicó de manera virtual con las 25 familias de sus alumnos de tercer grado, le permitió saber que la mayor dificultad era la disposición de tiempo para seguir las actividades en un horario establecido.

“El punto de partida fue el diagnóstico, me dio una idea de cómo terminó el segundo grado observé que traían los elementos suficientes para continuar con el programa oficial de la SEP, con cosas que decidió agregar como el uso de un cuaderno de doble rayas, uso de color rojo para las mayúsculas”, y el mes pasado aplicó la primera evaluación mediante una videollamada en la que planteó ocho preguntas por cada una de cinco materias.

Aprender de a poco

“Vamos a un ritmo muy lento, pero venimos avanzando, vamos tal vez más atrasados, pero estamos tratando de concentrarnos en lo realmente importante, retomar los contenidos trascendentes o más significativos, no se puede enviar todo lo que antes en términos físicos se realizaba”, analiza.

Sí así como envía los contenidos ha identificado que hay mamás y papás “a quienes les cuesta un poquito, si mandamos más sería un poquito contraproducente porque los papás son los maestros, nosotros cumplimos con la función del programa, haciendo que sea lo más accesible”, ya que en casa se deja de lado la estimulación de las diferentes inteligencias de las y los niños.

A finales de octubre la SEP hizo pública la decisión de no reprobar a ningún estudiante, pero a Alondra no le importan las calificaciones que puedan venir en la boleta de su hija Manuela, sino que la pandemia no repercuta en su salud emocional.

Para propiciar el aprendizaje entre iguales, lleva a su hija tres tardes a la semana con una profesora que da clases en grupo de cuatro niños o niñas.

“Son sesiones de tres horas para reafirmar los conocimientos y avanzar con las tareas por un pago de 200 pesos semanales”

Ella está convencida que más que intentar nuevos aprendizajes, este ciclo escolar a distancia debe dar prioridad a lo comunitario, higiene, modales, valores y cosas que no se aprenden en la escuela.

“Una pandemia no es cualquier cosa, si los adultos estamos llenos de ansiedad, debería haber una didáctica, un acompañamiento de arte, de la historia”, porque la COVID-19 tiene un impacto diferenciado en las familias.

Ella sigue con la misma idea de que no debió iniciar el ciclo escolar a distancia, “sólo están aprendiendo por aprender, no es que como mamá no me quiera involucrar, pero el sistema no es el adecuado y es más desigual”.

Hogares en Oaxaca

1 millón 148 mil.

49% cuentan con radio.

31% tiene equipo de computo para conectarse a internet.

33% dispone de televisión análoga.

60% cuenta con televisión digital.

Los contrastes

En comunidades rurales, 8 de cada 100 hogares tiene acceso a internet.

En zonas urbanas, 44 de cada 100 hogares cuenta con internet.