Así fue el reencuentro de tres hermanas en Oaxaca, tras 52 años de estar separadas

EMILIO MORALES EMILIO MORALES

Bien dicen que las buenas historias se deben contar; y para buenas historias, solo Oaxaca. Esta, por supuesto, es una de ellas, pues luego de 52 años de haberle perdido el rastro a su hermana Guadalupe, las señoras Adela y Victoria Ramírez Vidal por fin lograron reencontrarse con ella; esto, como regalo de cumpleaños para doña Victoria.

La vida da muchas vueltas y lleva a la gente a los lugares en donde fue feliz; también en algunos lugares se dice que la tierra reclama aquello que es suyo, aquello que le pertenece. Y en esta historia quedaron patentes ambas máximas.

Dos pérdidas dolorosas

Se separaron en su tierra natal, Chiapas. Guadalupe se había ido a la Ciudad de México a trabajar como empleada doméstica; en 1968, la señora Victoria alcanzó a su hermana en la capital del país por una urgencia médica, sin imaginar que en ese viaje tendría dos pérdidas, una de ellas para siempre.

El hijo de la señora Victoria perdió la vida en un hospital de la capital del país, en septiembre. Al regresar a Chiapas, se despidió de su hermana Guadalupe, a quien jamás volvió a ver, hasta ahora.

“El 8 de septiembre fue la última vez que nos vimos con ella, de ahí nos perdimos el rastro. Yo me regresé para Tuxtla Gutiérrez y ella se quedó en México porque ella estaba chamaquita, ella trabajaba con una señora; mi hermanita tenía como 12, 13 años”, contó la señora Victoria sobre la despedida.

Y sobre el reencuentro, entre lágrimas de alegría que no pudo contener, la cumpleañera contó: “No tienen idea de cómo me siento. Me siento contentísima. No saben el gusto que tengo, de acordarme que cuando murió mi papá, ella se quedó de 2 años, mi hermanita, chiquita estaba”.

Vivió 50 años en Guanajuato

Por su parte, la señora Guadalupe, que llegó a Oaxaca para darle una sorpresa por su cumpleaños a su hermana, narró un poco del periplo que vivió durante todo el tiempo en que su familia la daba por desaparecida.

“Para empezar, pues yo estoy arrepentida de corazón de que me haya ido yo del lado de mis hermanas. Yo a mi mamá le pedí permiso de irme a trabajar a la Ciudad de México, pero yo me fui con una señora trabajando. Entonces, como mi patrón, el esposo de la señora, trabajaba en la aduana, lo movieron para Guadalajara, ahí me llevaron con ellos”, explicó.

Sin embargo, el cambio, lejos de ser positivo, fue un detonante para una difícil decisión por parte de la señora Guadalupe. “Empezaron los malos tratos, limpiaba el piso y me tiraban la cubeta con agua sucia… ahí fue que decidí venirme para acá para Guanajuato, estuve en Irapuato, Celaya”, añadió.

Cabe señalar que el padre de las tres hermanas era originario precisamente de Guanajuato, tierra en la que por alrededor de 50 años vivió la señora Guadalupe antes de reencontrarse con sus hermanas.

Reencuentro "accidentando"

En estos días, las redes sociales hacen la vida más fácil y ayudan a que los milagros ocurran. Eso, sumado a la fe y la esperanza de volver a encontrar a su hermana, ayudaron a que la señora Adela, a través de su hijo y su nuera, pudieran establecer contacto con la señora Guadalupe.

“Yo, muchas veces le pedí a Dios nuestro padre, que si ella todavía vivía, que me concediera un rayito de luz para hablar con ella. Entonces un día, hubo un accidente allá por el norte de Tuxtla, entonces por la computadora el hijo de ella, que no lo conozco, Guillermo, empieza a preguntar si alguien conoce a las hermanas de su mamá, que ellas se llaman Adela, Victoria y Elvira, porque tiene muchos años que no las ve”, contó.

Una vez establecido el contacto, el hijo de la señora Adela contactó a su primo, quien residía en Reynosa, Tamaulipas y, a través de fotos y preguntas sobre sus lazos sanguíneos, vivencias, el origen de sus apellidos y recuerdos familiares, fue que lograron establecer que, efectivamente, se trataba de la señora Guadalupe.

Eso ocurrió hace un año exactamente, desde entonces las hermanas habían estado en contacto y con la intención de verse más seguido que nunca. Sin embargo, la pandemia tenía otros planes y se cruzó en su camino para alargar aún más la espera.

Al final, como comentó la señora Victoria, todo valió la pena. “Yo hablaba con Dios, le decía ‘Dios mío, si ya le hiciste un espacio contigo, cuídamela mucho por favor; si no, déjame verla, dame ese regalo antes de que yo me muera’ y mire, aquí estamos las tres”.

52

años estuvieron sin verse las hermanas Victoria y Guadalupe

77

años de edad cumplió la señora Victoria

1

año tardaron en verse, luego de localizar a la señora Guadalupe