Laudería, un oficio con tradición en la Cuenca

De madera y son

TUXTEPEC, Oax.- En cuestión de horas, un simple tablón de cedro se convierte en tradición, en música, en son que no puede faltar en los tradicionales fandangos que de Veracruz salieron para toda la república y llegó hasta el otro lado del río.

Juan Rafael Kojima Sánchez, originario Otatilán Veracruz, mejor conocido como el Santuario, lugar donde se encuentra el Cristo Negro.

Durante los últimos 10 años ha dedicado su trabajo a la laudería, dando forma y vida a la tradicional jarana, instrumento que destaca por su elaboración totalmente a mano, que de acuerdo a su tamaño emite un sonido diferente. 

Entre el aroma de la madera y la frescura de la tierra cubierta de aserrín, Juan aprendió el oficio de su hermano, quedando a cargo de un pequeño taller que con el paso del tiempo se dio a conocer más allá de su querido Otatitlán, donde solo dos familia se dedican a este oficio.  

“En ese momento no me dedicaba a nada, no contaba con un trabajo formal y fue que decidió  llamarme al taller, comencé a lijar, hacía cosas muy pequeña pero me empezó a interesar y me fui metiendo más, más y más hasta que me hice mi propia jarana y así empecé a vivir de esto”.

Del Santuario hasta Tijuana

Poco a poco y con el apoyo de las redes sociales los trabajos de la familia Kojima han llegado a diferentes partes del país, e incluso de Estados Unidos, donde el son jarocho y el fandango cada día suenan más fuertes. 

“Aquí en lo que es el estado de Veracruz casi no se vende, sí pero muy poco; actualmente se exportan a lugares como Chihuahua, Guadalajara, Puebla, México; ahí  es donde vemos que está creciendo esto del fandango”. 

El estado que en los últimos años se ha convertido en un consumidor de la jarana es Tijuana; “Allá hay un evento que se llama el Fandango Fronterizo, ese evento está creciendo bastante  la demanda es mucha”.

En Estados Unidos, el estado de Kentucky es uno de los lugares donde existe una comunidad jarocha que acercó el son a quienes radican allá. 

Trabajo artesanal

La elaboración de la jarana se puede llevar como mínimo día y medio, cuando el cliente requiere el trabajo de forma urgente; mientras que normalmente se realiza en tres días; Juan aseguró que no hay diferencia en la calidad del trabajo, ya que el tiempo se acorta porque el laudero trabaja sin descanso.

De un tablón de madera de cedro llegan a salir hasta cinco jaranas, en sus diferentes presentaciones, las cuales son ocho; el chaquiste considerada la más chica, seguido del mosquito, la jarana  primera, segunda, tercera, la tercerola que es ligeramente más grande y cuenta con 10 cuerdas; de ahí sigue el requinto y la leona.

Cabe destacar que las tres primeras tienen sonidos más agudos.

Para don Juan este trabajo requiere de mucha paciencia, ya que es realizada en una pieza, la cual trabaja para realizar un hueco y dar la forma, algunas se componen de figuras.    

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UN POCO DE OTATITLÁN

-El municipio de Otatitlán se encuentra en el estado de Veracruz, es uno de los 212 municipios de la entidad y tiene su ubicación en la zona centro, región Papaloapan del Estado.

-Otatitlán es mejor conocido, como el Santuario, por la imagen crucificada de un Cristo Negro.

-Se cuenta que la imagen apareció flotando en una balsa en el río Papaloapan en 1597.

-Los pobladores lo consideraron como un milagro y lo rescataron.

-Ese mismo año se empezó a construir la Parroquia en Otatitlán.

-Este municipio tiene una amplia tradición cultural y el son jarocho es representativo, es por esa razón la importancia de mantener la laudería como una actividad importantes.