Colecta de flores de cempasúchil busca convertirlas en pigmento textil

Mario Jiménez Mario Jiménez

Romper los paradigmas de la industria textil y optar por la elaboración de prendas artesanales que permitan reutilizar diferentes materiales ha llevado a Kei Komori a impulsar una colecta de flores de cempasúchil que convertirá en pigmento.

Su iniciativa nació en noviembre de 2019 de la mano de su proyecto de arte textil El Retal, cuya filosofía es utilizar los retazos y darle una nueva utilidad a los desechos.

El año pasado la colecta “fue muy modesta”, entre personas conocidas y vecinos de San Sebastián Etla, donde ella reside desde el año pasado, pues la joven de 24 años es originaria de Puebla.

Este año Kei volvió a lanzar la convocatoria el martes 3 de noviembre, a través de la fan page de su proyecto textil y mensajes de whatsapp entre amistades.

Además de las instalaciones del Colectivo La Pizcachita, en San Sebastián Etla, se instaló un centro de acopio en el Mercado Orgánico El Pochote en la calle de Almendros 407, en la colonia Reforma de la ciudad de Oaxaca.

La respuesta ha sido tan positiva que el Club de Leones se sumó para instalar un tercer centro de acopio de una colecta que terminará el 14 de noviembre.

Largo proceso 

Todas las flores de cempasúchil recolectadas las pondrá a secar y deshidratar, para después deshojar y guardar en costales.

“La extracción de tintas botánicas es un proceso más largo, se ocupan sales metálicas para que los pigmentos se precipiten, es como hacer un té gigante y después de eso lo filtras, dependiendo del volumen puede llevar una semana o extenderse más tiempo”, cuenta con pasión.

La condensación de las sales permite tener una pasta que ya seca se puede combinar con huevo o miel, goma arábiga “o un montón de conductores que permiten teñir o pintar la tela”.

Kei Komori extrae pigmentos o genera pintura botánica de raíces, de hojas de eucalipto, del achiote o cortezas que ayudar a dar vida a diseños de ropa u otras piezas.

“Es ocupar el desperdicio de otros en pro de darle otro uso”, pues aprendió de su mamá Mazumi Kaber, quien es diseñadora textil los conocimientos del bordado, costura y confección de prendas.

Su apuesta por los diseños ecológicos la llevó a incursionar en la extracción de pigmentos botánicos y descubrir que de los pétalos de cempasúchil se puede obtener amarillo ocre, pero también tonos café o verdosos si se utilizan modificadores de ph donde la química se convierte en un proceso “bastante hermoso”.

A partir de talleres en línea con artistas plásticas de otros países, del aprendizaje en libros y la experimentación constante la guía de un proyecto que busca rescatar la flor emblemática de los altares de muerto una vez que las almas de los fieles difuntos retornaron a su morada.