Pacientes de COVID-19 denuncian desatención por parte de instituciones de salud

Te mandan a tu casa a enfrentar solo la enfermedad, dicen
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Junto con esa tos seca que la acompaña desde hace 10 días, Victoria reflexiona: “las instituciones de salud no hacen nada para prevenir que una persona con COVID-19 enfrente complicaciones, te mandan a tu casa a enfrentar solo la enfermedad”.

Su idea se fortaleció cuando el jueves de la semana pasada su esposo Omar volvió del hospital con una caja de paracetamol y otra de loratadina. Ese es el tratamiento que le indicaron cuando mostró los resultados de la prueba que, de manera particular, se realizó Victoria, tras la alerta de un contagio de COVID-19 en su trabajo.

“El viernes 16 de octubre me llamaron de la oficina para pedirme que no me presentara, que me quedara en mi casa y me aislara porque una compañera con quien conviví el miércoles había dado positivo”, rememora Victoria.

Los síntomas de COVID-19 llegaron el lunes 19, con dolor de cabeza y espalda que hicieron a Victoria incrementar sus temores. 

Le dolía la cadera como cuando tenía una dilatación de cinco centímetros en los trabajos de parto, se sentía tan cansada y con dolor en todo el cuerpo como si hubiera hecho mucho ejercicio.

No perdió el olfato ni el apetito, por el contrario, le dio mucha hambre y la incertidumbre fue enorme, “porque todos dicen que te vas a morir”.

Martes por la mañana su hijo Luis, de seis años, se levantó con fiebre y dolor de cabeza. Ese día, Victoria acudió a un laboratorio a realizarse la prueba que pagaron en su trabajo y cuesta mil 800 pesos. 

Dos días después Victoria sabía que era positiva a COVID-19, para entonces su esposo Omar y su hija mayor, de 15 años, Nubia, también presentaban síntomas.

“Es muy difícil aislarte, encerrarte en tu propia casa y no abrirle a tu hijo que te quiere abrazar o solucionar el tema de la comida”, reconoce Virginia, quien recurrió a una médica general para que les tratara.

Entre estudios y la adquisición de un cóctel de medicamentos, la familia ha gastado 10 mil pesos que, por fortuna, tenían ahorrados para una emergencia, ya que no necesitaron hospitalización ni adquirir un tanque de oxigeno. 

A Omar le tomaron la muestra el viernes, pero una semana después sigue sin tener los resultados.