Vivir la fe en tiempos de COVID; así se ajustan iglesias católicas a las medidas sanitarias

La Diócesis de Tehuantepec entró a la nueva normalidad desde el 7 junio pasado, conforme el protocolo que marcó el obispo Monseñor Crispín Ojeda Márquez.

TEHUANTEPEC, Oaxaca.- Las iglesias católicas se han tenido que ajustar en los últimos días a una serie de medidas y observaciones para el regreso paulatino de los fieles a las congregaciones, conforme se supera la emergencia sanitaria provocada por el SARS-CoV-2 (COVID-19), sin que hasta ahora se hayan retomado por completo las actividades. 

La Diócesis de Tehuantepec entró a la nueva normalidad desde el 7 junio pasado, conforme el protocolo que marcó el obispo Monseñor Crispín Ojeda Márquez, por acuerdo de la Conferencia del Episcopado Mexicano. 

El sacerdote Jesús Gutiérrez, vocero de la Diócesis, señala que las celebraciones litúrgicas se llevan a cabo con un equipo de higiene y cuidando la Sana Distancia.

No hay aglomeración de personas, ya que solo tiene acceso una mínima parte, conforme lo dictamine el color del semáforo epidemiológico, actualmente en amarillo en la entidad oaxaqueña, por consideraciones del gobierno federal. 

Ante el temor y la incertidumbre que ha sembrado la pandemia muchos creyentes se refugian en su fe, pero no todas las iglesias funcionan, varias todavía se encuentran abiertas y otras cerradas desde el terremoto del 2017. 

Las iglesias católicas principalmente han tenido que realizar hasta cuatro celebraciones religiosas al día para compensar la asistencia de los feligreses, más en estos tiempos para resaltar la celebración de Día de Muertos. 

Iglesias evangélicas, deshabitadas 

Mientras que en los templos católicos la llegada de los fieles se presenta de manera gradual, las congregaciones evangélicas-cristianas la expresión de fe se impone en las redes sociales. Todavía es prematuro para regresar a las iglesias, advierten líderes de las diferentes denominaciones. 

La mayoría de las iglesias transmiten en internet sus cultos de adoración, cadenas de oraciones por las familias y por un pronto reencuentro con los hermanos en la fe. Esta dinámica de reunión es para evitar focos de contagios, advierte uno de los congregantes. 

La mayoría de las iglesias evangélicas lucen deshabitadas. Muchas se ajustan a los tiempos actuales. Las visitas domiciliarias para llevar la palabra de vida y las campañas de evangelismo se encuentran suspendidas. 

Para los cristianos el regreso a la iglesia primitiva que se vivía antiguamente en el seno de las familias y pequeños núcleos sin templos, sigue siendo importante para mantener viva su fe en tiempos de pandemia.