Muertos los cultivos de flor de cempasúchil en la Mixteca por pandemia de COVID-19

Muchos productores de flor decidieron sembrar menor cantidad de cempasúchil por la pandemia.

HUAJUAPAN DE LEÓN, Oaxaca.- La pandemia de la COVID-19 ha dejado  severos estragos económicos a los pueblos de la Mixteca, cuyos pobladores luchan por salir adelante en los tiempos ya marcados en el calendario de costumbres y tradiciones.

La celebración de Día de Muertos es una de las fiestas más populares en México y que lleva misticismo y gusto por quienes la esperan; pero este 2020, este festejo será diferente, debido a que el coronavirus cambió todos los protocolos a que la gente estaba acostumbrada.

Originalmente, las familias se preparan para poder asistir al panteón,  en donde desarrollan la velación de sus difuntos y posteriormente acuden a la plaza para comprar la flor de cempasúchil, la fruta, el mole, veladoras, elementos que se colocan en el altar.

Este 2020,  la pandemia mató antes de los días de los Fieles Difuntos, los cultivos de flor de cempasúchil; y es que son los mismos productores quienes no  se arriesgaron a perder el poco dinero que les queda.

Gerardo Alverdín Soriano, originario de San Francisco El Chico en Santiago Huajolotitlán, dijo que las ventas este año serán un reto que habrán de superar y quizás se tienen que acostumbrar, porque existe el temor de que si las personas salen a la calle o al mercado se pueden contagiar del virus SARS-CoV-2 y esto ha dejado pérdidas económicas en muchos sectores.

“Siempre hemos sembrado lo que es una hectárea porque nos va bien en las ventas y es muy remunerable, pero este año decidimos no arriesgarnos y solo sembramos un cuarto del terreno, porque no sabemos si se nos dejará vender la flor y si la gente saldrá a comprarla”, refirió.

Símbolo de vida y muerte

La flor de Muerto o de cempasúchil es originaria de México; su nombre proviene del náhuatl “cempohualxochitl” que significa “veinte flores” o “ varias flores”.

Nuestros antepasados asimilaban el color amarillo de la flor de cempasúchil con el sol, razón por la que la utilizaban en las ofrendas dedicadas en honor a sus muertos. La tradición marca hacer senderos con las flores de cempasúchil, desde el camino principal hasta el altar de la casa, con la finalidad de guiar a las almas hacia los altares; esta es entonces un símbolo de vida y muerte.

El tallo de la flor puede llegar a medir hasta un metro de altura, mientras que sus botones pueden alcanzar los cinco centímetros de diámetro.

El 1 y 2 de noviembre se celebra en nuestro país a los muertos, son días en los que podemos apreciar el color y olor más intenso de la flor. En México se estima la presencia de 35 especies de la flor, de las 58 referidas para América.

Gerardo Alverdín dijo que las fechas para la siembra de la flor de Muerto ya están marcadas, se coloca el almácigo el 25 de julio, y esta se trasplanta el 14 de agosto, para que comience a crecer y ayudado de las lluvias florece los primeros días de octubre; después del 26 de este mes se corta para poderla llevar al mercado Zaragoza en Huajuapan.

Señaló que este año hablaron con el director de Mercados de Huajuapan, Fidel López Sánchez, para  que los productores de flor de Muerto pudieran venderla en el mercado Zaragoza, y fue así como se logró que desde el 28 de este mes se pueda ofrecer a quienes la requieran.

En la comunidad de San Francisco El Chico son 100 los productores de flor de muerto que tendrán pérdidas económicas, pues muchos decidieron sembrar jitomate, pero este aún no está listo para poder venderse porque requiere de 120 días para estar listo.

Bajas ventas

El gobierno federal y la Secretaría de Salud determinaron que  los panteones permanecerán cerrados desde el 30 de octubre y no habrá eventos masivos con la finalidad de bajar el riesgo de infección de la COVID-19.

Ante esto, Alverdín Soriano dijo que “si los panteones estarán cerrados, a quiénes les vamos a vender; antes, la gente nos compraba las maletas completas de flor, porque adornaban las tumbas,  pero si no habrá personas en los panteones, qué ventas vamos a tener”.

Comentó que en el corte de la flor de cempasúchil ocurre un fenómeno mágico, pues la fragancia que despide, hace que las puertas del más allá se abran y las almas comiencen a llegar, porque este evento les indica que es el momento en que se reúnen con sus seres queridos que se quedaron en la tierra.

Según las tradiciones de la Mixteca, el corte de la flor se realiza el 26 y el 27 de este mes, para que el 28 de octubre, ésta ya se pueda vender en las plazas comerciales; entonces, la gente comienza a comprar todo lo necesario para la ofrenda: el pan, las naranjas, limas, limones,  guayabas, dulce de calabaza, mole, tortillas, frijoles, copal, las veladoras   los dulces, que adornan el altar.

Por la noche se encienden las velas que permiten guiar a las almas que buscan convivir con sus seres queridos; algunos asisten desde la noche del 30 al panteón, pero al permanecer cerrados estos sitios, se ha optado por realizar oraciones y velas en los hogares de Huajuapan.

Un ritual diferente

Mariana González, originaria de Huajuapan, dijo que este año su altar y la velación de su difunto será diferente, pues desde el 28 acudirán al panteón 16 de septiembre a dejar flores a su papá Ramiro, y tratarán de estar en el sitio el menor tiempo posible para no exponerse al contagio; sin embargo, para el 1 de noviembre se colocará el altar y podrán la música que le gustaba a su progenitor y así compartir algo de lo que hacía.

Refirió que han pedido a Dios que la pandemia sea superada muy pronto, porque existe el riesgo de regresar a semáforo rojo y entonces la situación volvería a ser muy complicada.

Recalcó que muchas familias están a la espera de que la vacuna contra la COVID-19  llegue y todos regresen a la normalidad, pero si esto no sucede pronto, las fiestas decembrinas también se verán opacadas.

Finalmente, el productor de la flor de cempasúchil comentó que la pandemia de la COVID-19 ha cambiado la manera de vender y vivir una de las tradiciones más bonitas de México.

 

“Siempre hemos sembrado lo que es una hectárea porque nos va bien en las ventas; pero este año decidimos no arriesgarnos y solo sembramos un cuarto del terreno, porque no sabemos si se nos dejará vender la flor y si la gente saldrá a comprarla”.

Gerardo Alverdín Soriano, Habitante de San Francisco El Chico