El Lector Furtivo: El cantar de los Nibelungos

El cantar de los Nibelungos es una saga épica y como tal está emparentada con las grandes sagas épicas nacionales compuestas durante los siglos 11 y 12 como lo son el Beowulf (Inglaterra), el Cid campeador (España) y el Cantar de Roldán (Francia); en este caso estamos hablando de una saga germánica que fue escrita originalmente hacia el siglo 13 y está compuesta por fuentes mitológicas combinadas sucesos históricos.

Del Cantar de los Nibelungos no hay un manuscrito “original”, sino muchos fragmentos de los cuales es posible deducir que hay tres versiones principales que se conocen sencillamente como A, B y C. De ellos se han extraído los versos que componen la versión que se ha hecho popular desde el siglo 17. Esta versión está compuesta por 39 cantos, los primeros 19 componen el Poema de Sigfrido y a los restantes se les conoce como La venganza de Crimilda.

Sigfrido, o Sifrit en algunas versiones, es un príncipe guerrero de fuerza sobrehumana, famoso por haberse adueñado (de muy mala manera) del tesoro de los nibelungos, una raza de enanos aficionada a los metales preciosos. De ellos, ha obtenido también la capa mágica que vuelve invisible a su portador. Otra de sus hazañas consistió en haber derrotado a un dragón y haberse bañado en su sangre, acción que lo ha vuelto invulnerable, excepto por un pequeño punto en su espalda que esa sangre no tocó.

Sigfrido viaja desde los países bajos a Borgoña para poder conocer a una dama de hermosura tal que su fama ha trascendido las fronteras; su nombre es Crimilda. Un año entero es huésped de los borgoños, antes de conocer a la bella y ser plenamente correspondido en su amor, amor que más tarde fue su perdición.

Para tener a su amada, el héroe tiene que acompañar a Günter, hermano de Crimilda, a desposar a la reina de Islandia, la bella Prunhilt. La reina es una guerrera consumada dueña de una fuerza descomunal. Para desposarse con ella, ha puesto como condición que el pretendiente la derrote en una serie de pruebas. Günter está muy lejos de ser el hombre que pueda derrotar a Prunhilt en un torneo, así que pide ayuda a Sigfrido. Con ayuda de la capa mágica, ambos logran derrotar a la reina con lo cual tiene que aceptar el matrimonio. Sigfrido, por su parte, contrae nupcias con Crimilda.

Pero en la noche de bodas ocurre algo inesperado; Prunhilt se resiste a consumar el matrimonio, de modo que amarra a su marido y lo cuelga del techo de la habitación bajándolo antes de que lleguen los criados, justo antes del amanecer. Como pueden imaginarse, Sigfrido entra de nuevo al rescate y, valiéndose de la capa mágica, ayuda a su amigo a consumar su matrimonio, quedándose además el cinturón de la reina como trofeo, mismo que entrega a su mujer.

Una tarde, Crimilda, al calor de una discusión, revela a Prunhilt la participación de su marido en su noche de bodas, hecho que encoleriza a la reina. Günter promete matar a Sigfrido y forma un complot para lograrlo. En una partida de caza, mientras Sigfrido bebe agua, es herido en la espalda por una lanza, en el único punto vulnerable del héroe.