Arquidiócesis presidirá Eucaristía para conmemorar Día del Médico

René AraujoRené Araujo

Monseñor comentó que celebrarán Eucaristía el Día del Médico, para agradecer a los profesionales de la salud su valentía de enfrentar el Covid-19.

Este domingo 18 de octubre la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez celebró la Jornada Mundial de las Misiones.

En este sentido Monseñor Fabio Martínez Castilla, Arzobispo de Tuxtla, reiteró que en este año ha sido difícil, pues está marcado por tantas pérdidas y desafíos causados por la pandemia del COVID-19, no obstante dijo es una valiosa oportunidad para todos los feligreses de reafirmar la oración, la reflexión y la ayuda material de sus ofrendas como oportunidades para participar activamente en la misión de la iglesia.

“El dolor y la muerte nos hacen experimentar nuestra fragilidad humana; pero al mismo tiempo todos somos conscientes de que compartimos un fuerte deseo de vida y de liberación del mal”.

En este contexto de pandemia, comentó que el próximo viernes 23 de octubre, presidirá la Eucaristía para conmemorar el Día del Médico, como una manera de reconocer y agradecer a los profesionales de la salud su valiosa contribución para enfrentar la enfermedad Covid-19 aún a costa de poner en riesgo su propia vida, dicha celebración se llevará a cabo en el Santuario San Juan Pablo II, a partir de las 6:00 de la tarde.

Recalcó que el distanciamiento social, de confinamiento, a llamado a la iglesia a salir de nosotros mismos como acto de amor al prójimo; “la llamada a la misión, la invitación a salir de nosotros mismos por amor de Dios y del prójimo se presenta como una oportunidad para compartir, servir e interceder. La misión que Dios nos confía a cada uno nos hace pasar del yo temeroso y encerrado al yo reencontrado y renovado por el don de sí mismo”.

Para todos los creyentes mencionó que el Papa, invita a comprender lo que Dios  está diciendo en estos tiempos de pandemia, que se ha convertido en un desafío para la misión de la Iglesia.

“Nos cuestiona la pobreza de los que mueren solos, de los desahuciados, de los que pierden sus empleos y salarios, de los que no tienen hogar ni comida”.

Ante esta situación invitó a obedecer “Ahora, que tenemos la obligación de mantener la distancia física y de permanecer en casa, estamos invitados a redescubrir que necesitamos relaciones sociales, y también la relación comunitaria con Dios. Lejos de aumentar la desconfianza y la indiferencia, esta condición debería hacernos más atentos a nuestra forma de relacionarnos con los demás. Y la oración, mediante la cual Dios toca y mueve nuestro corazón, nos abre a las necesidades de amor, dignidad y libertad de nuestros hermanos, así como al cuidado de toda la creación. La imposibilidad de reunirnos como Iglesia para celebrar la Eucaristía nos ha hecho compartir la condición de muchas comunidades cristianas que no pueden celebrar la Misa cada domingo”.