Gibrán decidió apostar en su florería por los productores de Oaxaca

Pedidos en línea han mantenido las ventas

Al inicio de la pandemia por la COVID-19, Gibrán temía por el futuro de los productores y el de sus trabajadores; y aunque a finales de marzo decidió cerrar las puertas de su florería ubicada en Arteaga 520 en el Centro Histórico, los constantes pedidos le dieron esperanza.

“Al principio había un desconocimiento sobre cómo se iba a desenvolver el tema social y económico con la pandemia. Decidimos cerrar la florería en lo que veíamos cómo evolucionaría. Los trabajadores no vinieron, pero les dijimos que iban a continuar con su sueldo”, recuerda Gibrán Mendoza Ramírez, copropietario y director de la florería desde hace cuatros años.

Recuerda que a pesar de haber cerrado, sus clientes seguían haciéndoles pedidos vía internet debido al distanciamiento social, pues “avivó mucho el tema emocional; por ello, la gente quería estar cerca de sus seres queridos con detalles o algo que les levantara el ánimo y recordarlos”. 

El director de la florería relata que al principio comenzó a trabajar con una tercera parte de sus 12 trabajadores, a quienes transportaba en el vehículo de la florería para evitar que se contagiaran, además de que hizo una inversión para tener sanitizadas las flores, personas y al momento de la entrega.

Afirma que esas primeras semanas las ventas disminuyeron un 80 por ciento, pero su esperanza era que sus trabajadores continuarían con sus sueldos y seguirían comprándole a sus productores de Nuevo Zoquiápam, Tlaxiaco, Tlapacoya y otras zonas del estado.

Apoyan a productores oaxaqueños

El copropietario detalla que cuenta con más de 150 variedades de flores, de las cuales, en su mayoría, son de productores oaxaqueños, que aunque son un poco más elevados que los del Estado de México, principal punto de venta de flores, prefiere las flores locales por dos razones: apoyar el consumo local y la calidad. 

“Quizá son unos pesos más en comparación con los del Estado de México, pero nuestros productores los cortan en la madrugada y en la tarde ya los tenemos aquí, contrario a los de otras partes que los cortan, mandan a Ciudad de México y de ahí los distribuyen”, enfatiza.

Destaca que al principio de la contingencia, los productores oaxaqueños remataron sus flores, pues tenían muchas y poca gente quería comprarlas, por lo que él decidió comprarlas y ofrecerlas al mismo precio para que las personas compraran y se terminaran pronto.

“Les propusimos que dejaran las flores y aprovechamos el alcance en redes sociales para promocionar el producto conservando los precios y afortunadamente la gente respondió muy bien; casi el mismo día se acaban las flores que traían”, recuerda. 

Afirma que temían que los productores de estas comunidades no pudieran vender porque entonces no recuperarían la inversión hecha y no volverían a sembrar más flores.

“Los productores no podían ir al mercado a vender sus flores, pero gracias a las personas que veían las publicaciones, se terminaban. Compraban algunas piezas o algunos rollos que regalaban a alguien más, se creó un mercadito que circuló bien. Ahorita ya disminuyó porque ya hemos vuelto a consumir las mismas cantidades”, manifiesta.

Asimismo, comparte que están vendiendo orquídeas que son sembradas en Tlaxiaco, las cuales han sido bien recibidas por los oaxaqueños y que en ocasiones les han preguntado dónde las producen para ir directamente a esa comunidad para conocer a los productores. 

Innovar para continuar

Gibrán comparte que la florería comenzó en 2006 con su suegra Dora Isabel Canseco, pero desde hace cuatro años él se comenzó a dedicar de lleno al negocio, estando consciente que es necesario innovar todos los días.

Relata que hace tres meses sacaron un producto llamado Dúo Cumpleañero, haciendo alianza con la repostería de Sofía Cruz.

“Ella hacía el pastel con 10 opciones de diferentes sabores, nosotros decorábamos el pastel con flores e incluímos un ramo de flores; ese fue el producto estrella en tiempos de confinamiento”, resalta. 

Asimismo, recuerda que antes de la pandemia, el 35 por ciento de sus pedidos los hacían por internet y el 65 por ciento visitaba la tienda; no obstante, ahora es al revés, pues la mayoría pide por internet.

“Es importante el compromiso de ayudarnos entre nosotros. Si tú produces, voy a comprarte y así lo percibe el consumidor que te ayudan a ti como empresa; es una cadena”, enfatiza.