Contar sin romantizar: Leila Guerriero

Poseedora de una narrativa extraordinaria, reflejada en textos como Precursores, Dios Salvaje, Caer, o el más reciente “La Guerra de las Malvinas” entre muchos otros más publicados en El País, Leila Guerriero, lo afirma sin cortapisas, el periodismo está obligado a confrontar y no a romantizar. “Romantizar llega a ser agresivo”, señaló.

Previo a su participación en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO) 2020, en donde compartirá de manera virtual espacio con Alma Guillermoprieto, la periodista de origen argentino, destacó que actualmente “hay una mirada romantizadora de todo lo que es desastre (…) romantizar los temas, no mostrar la profunda carga de frustración, angustia, que tienen las historias, me choca, me parece agresivo, me parece tratar de impostar un optimismo que en realidad tiene matices (…) porque no ir más allá sin mutilar. Son historias dolorosas y creo que estamos haciendo el esfuerzo de sacar el dolor del primer plano”. 

Directa y sin barreras, también afirmó que después de la pandemia seremos una sociedad mucho peor. “Al principio era todo lindo. Estaremos en casa con nuestros hijos, seremos una sociedad menos estresada, con el tiempo ese optimismo infundado para mi gusto, un optimismo en el que sólo los burgueses podían estar contentos, porque una persona que tenía que salir de casa y vive de vender aguacates todos los días no puede permanecer en su casa. A lo mejor no tiene agua o no tiene una casa para confinarse con otras 15 personas. Me pareció una visión un poco negadora de la realidad y síntoma de todo de lo que estamos mirando”. 

Luego de lo anterior -agregó- vino el transformarnos en cámaras espías, un sistema de denuncia y un campo semántico en torno a quienes se contagiaban “con un lenguaje horrible, carcelario, estigmatizante. Los vecinos denunciando a los vecinos, ojo no digo que no hay que tener un control y extremo cuidado porque no todo mundo pasa bien la enfermedad, pero bajar el discurso de control y bélico con metáforas de que esto es una guerra, sólo exacerbó algunas cuestiones”.

“Ahora lo que hay es un enorme temor, si antes había temor a las fronteras, temor a los migrantes, a lo extranjeros, la xenofobia al orden del día, eso se va a ver multiplicado. Ahora el extranjero no es sólo el tipo que puede quedarse con tu trabajo, es el tipo que te puede traer una infección. Los ciudadanos no solo están confinados en su casa sino en su país. Los argentinos no son bienvenidos en Uruguay, los Brasileños no son bienvenidos en ninguna parte, los africanos no sé en dónde van a ser bienvenidos. No hay nada que me remita a que seremos una sociedad mejor”.

Afectaciones al ejercicio periodístico

Por otro lado, agregó que en medio de la pandemia por la COVID-19 muchos grupos y sectores quedaron invisibilizados. Sus problemas quedaron ocultos en medio de los números de contagios. 

“Otra cosa de la que no se habla es el tema de la gente con algún padecimiento psíquico fuerte. ¿Qué pasa con esa gente? ¿Qué pasa con los hospitales psiquiátricos y geriátricos? ¿Hemos escuchado de un hospital psiquiátrico en donde se haya metido el virus?, ¿no habrá pasado?, hay un montón de cosas invisibilizadas. En mi país, algunos grupos de trabajo como las trabajadoras domésticas”, expresó.

Por otro lado, para la Leila Guerriero, aún es muy pronto para saber la magnitud de los desastres de la pandemia en el periodismo, que por lo pronto ya ha cobrado con la reducción de personas, falta de ingresos y disminución de páginas.

“Yo tengo la sensación de que habrá muchos efectos colaterales. Está claro que muchos medios ya sufrieron la falta de publicidad, la falta de páginas, reducción de personal, los efectos de toda esta situación. Por otra parte, lo que se llama periodismo literario, periodismo narrativo, siempre ha sido un género que los periodistas llevamos adelante a pesar de que todo demostraba que no podía hacerse”, explicó.

Al citar su más reciente texto “La Guerra de las Malvinas” en el que trabajó durante dos años, subrayó que el periodismo narrativo sigue estando subvaluado y, sin embargo, los periodistas latinoamericanos continúan ejerciéndolo y abriéndose espacio en los medios. 

“No hay ningún medio en habla hispana que pueda pagar lo que cuesta un escrito de esta naturaleza, no digo que esté bien, lo que digo es que siempre hemos hecho los periodistas latinoamericanos espacio en los medios. En el periodismo literario construimos nuestras investigaciones, hacemos nuestros reporteos, nos tomamos nuestro tiempo para escribir y encontramos lugares para publicar de manera trabajosa”.

En se sentido, agregó, el periodismo literario estará tan afectado como estuvo siempre: con poco espacio, poco dinero, poco tiempo.

En contra parte -agregó- el más tradicional de los géneros como lo es la noticia, resultará con las mayores afectaciones. “Lo estaba antes de la pandemia y ahora estará peor”.