Donají

Cada que voy a comer a Zaachila, tierra de delicias, me topo con nombres como Pelaxilla, Roaloo, Cosijoeza y demás. Poco conocedor del tema, me puse a investigar quién era quién y qué papel jugaron en la historia de Oaxaca.

Encontré un libro viejón sobre el tema, "El rey Cosijoeza y su familia", escrito por M. Martínez Gracida. Donde afortunadamente explica muy bien, aunque surgen algunas variaciones a las historias y leyendas ya conocidas y que solo acrecientan más mi curiosidad, tales como el origen de la famosa Cruz de Huatulco.

Para comenzar, el nombre Zaachila no es correcto, la población se llamaba Teotzapotlán y la palabra Zaachila viene del nombre de sus reyes.

Le comento pues, que hace muchos años, cerquita de esta sufrida y pintarrajeada ciudad de Oaxaca, hubo una historia de amor entre dos personajes, interesantísima porque de ahí se derivan algunas de las leyendas/historia que hoy conforman el eje central de nuestra identidad como vecinos.

Sucedió que Cosijoeza, Rey Zapoteca y Coyolicaltzin, hija de Ahuízotl, rey Azteca, se casaron. La historia oficial nos ha enseñado que los aztecas conquistaron todo Mesoamérica, pues no, la nación Zapoteca era tan fuerte, que el Rey Azteca con tal de tener paz con el Reino Zapoteca, ofrece a su hija en alianza con el buen paisano Cosijoeza.

Cierto también que en pleno Reino Zapoteca estaba un destacamento Mexica, le llamaban los Huaxyacanos y no eran muy bien vistos por los zapotecas (sí, exacto, lo que después se convirtió en la ciudad de Oaxaca, de ahí se explica por qué los antiguos barrios y partes de nuestra ciudad tienen nombres en Náhuatl, tales como Xochimilco, Jalatlaco, Chapultepec, etcétera).

Para que se ubique en épocas, Cosijoeza asciende al trono zapoteca en 1487. Su padre fue el Rey Zaachila III y en el centro del país, en México, reinaba Ahuízotl.

El caso es, pues, que una vez casaditos se fueron a vivir de Teotzapotlán al Istmo de Tehuantepec. Ahí nació el primer hijo, en 1498, llamado Bitopaa, quien muere muy niño. Bitopaa quiere decir: Dios del deleite.

Regresa la corte otra vez a Teotzapotlán; en 1500 nace el varón Ñaatipa que quiere decir: Brazo fuerte.

En 1502 nace otro hijo varón: Cosijopii, que quiere decir: Rayo del Aire. Un fenómeno curioso, que yo relaciono con una aurora boreal, empaña el nacimiento. El presagio dado al Rey es que su hijo empezará a reinar con el horror y asombro del rayo, pero acabará cual viento desvanecido en triste tragedia.

Dos años después, en 1504, nace una niña, le llamaron Pinopaa, esencia de la virtud.

La quinta y última princesa nació en 1506. El rey preguntó al pontífice Tiboot: ¿Cuál es su pronóstico? Él contestó: “En los momentos de nacer la niña, allá en el oriente el fuego continuó y deslumbrador abrazaba el horizonte y sobre el cenit de Teotzapotlán, una nube negra y pavorosa se cernía: Estas señales indican que la infanta es precursora de funestos sucesos, en los que, por amor a su pueblo, se sacrificará”.

Entonces, dijo el Rey, que su nombre sea “Alma Grande”, Donají. Sí, ella, la de la leyenda que usted y yo hemos visto representada en las fiestas de la Guelaguetza y que además constituye el Escudo oficial de la Ciudad de Oaxaca.