Asoma colapso para artesanos de la flor inmortal en Oaxaca

Crisis económica e incertidumbre por medidas sanitarias

Es una técnica nacida en San Antonino Castillo Velasco que, precisamente, este 2020 cumple 100 años. Sin embargo, en medio de la suspensión de eventos masivos a causa de la pandemia por coronavirus (COVID-19), los artesanos dedicados al arte popular en técnica de Flor Inmortal, se encuentran en medio de una severa crisis.

“La verdad, pues un poco baja nuestra venta, por eso pues ahí la llevamos, comemos cada vez que vienen visitantes de otros estados o internacionales y nos compran. Si ve usted nuestro techo, nuestra casa, no hemos podido remodelar nada, más ahorita que vino la pandemia, estamos un poco muy tristes, decepcionados con nuestro trabajo. Estamos durmiendo en un sueño y queremos despertar”, mencionó la señora Francisca Lidia Sánchez Mateos, quien forma parte de la tercera generación de artesanos de esta técnica ancestral.

Fue el abuelo del esposo de la señora Francisca, el señor Ángel Cornelio, quien en 1920 comenzó a poner en práctica este trabajo, sin pensar que llegaría a convertirse en lo que es actualmente: un ícono del folklor y el colorido oaxaqueño, sobre todo en las fiestas, calendas y eventos tradicionales. 

Lamentablemente, a causa de la pandemia, este trabajo, que es historia viva, se encuentra sumido en una lenta agonía.

“En la población, pues ha habido nada más tres familias que se dedicaban a esto y desafortunadamente pues fallecieron y sus descendencias no llevaron esta práctica artesanal porque pues no es muy vendible y prefirieron dedicarse a sembrar cebolla y demás, cosas más vendibles. Nuestra familia, pues sí, conservó este trabajo”, aseguró Monserrat Marisela Raymundo Sánchez, que a sus 27 años integra la cuarta generación de artesanos de Flor Inmortal.

Aunque joven, Monse es consciente de lo que representa para su familia y para Oaxaca este trabajo, al que define como un “trabajo orgánico, natural, que no lleva colorantes”.

“Todos los materiales son creados por nosotros mismos, porque las flores las sembramos y los materiales como la hoja y todo eso, pues tenemos que cuidarlas. Como le digo, somos ya la única familia que queda, porque las demás se dedicaron mejor a otros oficios como la panadería o el trabajo en el campo y abandonaron este trabajo artesanal, que es muy laborioso y es muy poco vendible. Pero es apreciado también y eso es lo que a nosotros nos mantiene”, aseguró. 

Las autoridades no apoyan

A pesar de que han participado durante varios años en la Noche de Rábanos y su trabajo es reconocido al grado de que la señora Francisca cuenta con su credencial de artesana, el apoyo por parte de las autoridades para la promoción, difusión y venta de sus productos, no ha llegado.

“Están abriendo nada más convocatorias para que uno participe, pero solo eso. Ya tenemos pues pensado participar en alguna de esas convocatorias, pero pues no está seguro también de que ganemos”, comentó Monserrat.

Por su parte, doña Francisca asegura que es necesaria la intervención de dependencias como el Instituto Oaxaqueño de las Artesanías (IOA), sobre todo porque es el gobierno el ente que posee mayores oportunidades para ofrecer una vitrina para el trabajo que se hace en San Antonino Castillo Velasco.

“Lo que pasa es que deberían ayudar para no perder el trabajo, la atracción, la motivación del artesano. Deberían decir ‘saben qué, sí va a haber, desde casa hagan su exposición, nosotros vamos a valorar desde acá, a evaluar y se les va a dar su premio’. Ahorita hay tanta tecnología para eso”, dijo. 

Invitación abierta

Su taller se encuentra en su casa, ubicada en la calle Independencia, en el casco municipal de San Antonino. Allí, a su manera, habilitaron un muro para exhibir las piezas producto de su trabajo, por lo que, luego de enterarse del trabajo de la directora del IOA y que esta visita los talleres, la familia Raymundo Sánchez le abrió las puertas de su hogar.

“Ahorita nos enteramos por Facebook que la directora iba a talleres, pero pues aquí nunca llegó y pues seguimos en espera. No sé cómo podemos hacerle para que venga. De hecho pues estábamos esperanzados en que viniera y pues no, no llegó. Esperamos la visita de la directora y seguiremos esperando que venga aquí a visitarnos”, afirmó Monse.

Mientras esto sucede y la directora del instituto, Nadia Clímaco Ortega, acepta la invitación, la incertidumbre se mantiene en esta familia de artesanos, por lo que la señora Francisca está lista para cualquier cosa.

“Ahorita lo que estamos pensando es qué es lo que va a pasar con nosotros ahora el 23 de diciembre. Sí o no nos van a abrir ese espacio, nos van a ayudar para exhibir lo de la Noche de Rábanos”, dijo.

Y afirmó: “Por lo pronto yo estoy pensando hacer un montón de nuestro trabajo y enviarlo con ellos, a ver si nos otorgan un premio”.