Estragos de la educación en confinamiento lleva al límite a tutores

Tarea que parece fácil, pero no lo es

La convivencia diaria con los padres se ha ido modificando.

El avance del ciclo escolar desde casa lleva a madres, padres, niñas, niños y adolescentes al límite de la salud emocional. Los estragos por la falta de socialización en las escuelas se pueden manifestar con poca disposición para cumplir con las tareas, pero también con dolores de cabeza y estómago, alteraciones en la piel e irritabilidad en el estado de ánimo.

La psicóloga y psicoterapeuta infantil Shantal Herrrera López, reconoció que en muchas familias ni mamá, ni papá o abuelos saben qué ofrecerles infantes y adolescentes para que tengan ánimo de cumplir con las tareas escolares, en medio de un ambiente que los ha alejado de la convivencia diaria con sus padres.

Los papás, pero sobre todo las mamás, “están llegando a su límite, no saben qué más hacer para ofrecer algo diferente”, explicó al advertir que los primeros síntomas de las repercusiones del confinamiento y la educación a distancia son afectivos.

“Generalmente lo primero que se ve son las señales emocionales, como enojarme muy fácilmente y como ni yo ni mis papás se dan cuenta, empiezo a enfermar mucho, ya que cuando no se le presta atención a las emociones empiezan los cambios fisiológicos”, abundó.

 Los apoyos

Esa situación explica la facilidad que niñas o niños, pero sobre todo adolescentes, pueden tener para estallar, a enojarse fuertemente, a insultar y aislarse o convivir poco con su mamá o papá, el llanto fácil o esa tendencia a pedir el reconocimiento o apapacho.

Para que una familia pueda hacerle frente a este tipo de cambios no son los estímulos, si no las bases: “Cómo está mamá y papá, en qué dinámica están, viven juntos o están separados y cómo se encuentran ellos mismos, cuáles son los apoyos que dan a sus hijas e hijos y sus muestras de apoyo”.

La especialista Shantal Herrera recordó que las condiciones de niñas y niños cambiaron, pues pasan todo el tiempo en casa y si antes eran “poco mirados por padres indiferentes” sus necesidades educativas no tendrán el apoyo suficiente.

Propiciar la expresión emocional a través de una carta o un dibujo puede ayudar a que niñas, niños y adolescentes manejen la angustia que pueden estar sintiendo por el confinamiento, ya que la narrativa “es calmante, es un analgésico emocional porque un niño que escribe sobre su propia historia está procesando lo que enfrenta durante la contingencia”.

Signos de atención 

Dolores de cabeza y estómago

Alteraciones en la piel

Irritabilidad en el estado de ánimo