Llaman a revalorar la relación con la agricultura ante la crisis alimentaria en Oaxaca

Nadia Altamirano DíazNadia Altamirano Díaz

La fertilidad del suelo es un factor que se asocia al desarrollo vegetal.

Ante la crisis de disponibilidad de alimentos frescos que ocasiona la pandemia de COVID-19 por el cierre de los mercados locales, la diversificación de cultivos disminuye la erosión del suelo y mejora su fertilidad, a la vez que el productor puede obtener dos o tres cosechas con el mismo temporal de lluvias.

“Hay amplia evidencia científica que muestra cómo la asociación de gramíneas con leguminosas puede incrementar la producción, mejorar la cubierta del suelo y potenciar una mayor restitución de materia orgánica al suelo”, explicó el ingeniero agrónomo Carlos Barragán García.

El responsable del proyecto Fortalecimiento del Acceso a Mercado para Pequeños Productores de Maíz y Leguminosas en Oaxaca, Chiapas y Campeche que impulsan el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y Walmart Foundation, relató que en un inicio sólo se experimentó la siembra de leguminosas como abono verde, pero después se visualizó un interés alimenticio y económico para el productor.

Suelos pobres en nutrientes

En Oaxaca, la degradación de suelos alcanza cifras preocupantes. El Inventario Nacional Forestal y de Suelos de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) indica que el 75 por ciento de los suelos estatales presentan limitaciones físicas o químicas que pueden incidir en la nutrición vegetal.

Esta cifra equivale a que una cuarta parte de los suelos de Oaxaca son física y químicamente aptos para el desarrollo de la agricultura, por encima del 45.2 por ciento de la superficie que en el país presenta algún tipo de degradación inducida por la acción humana.

Ante este contexto adverso para la producción agrícola, el proyecto que impulsa Barragán comenzó empleando leguminosas con la finalidad de mejorar el suelo, pero después se observó el potencial alimenticio y económico, sobre todo si se elegía cultivar frijoles, habas y alverja o chícharo.

Conforme ha avanzado el proyecto se logró asociar esas leguminosas con gramíneas como chícharos que cuando se cosecha en verde permite que el resto de la planta quede en la parcela para mejorar los niveles de materia orgánica del suelo y, por tanto, mejora el rendimiento del cultivo principal.

Como la fertilidad del suelo es un factor que se asocia al desarrollo vegetal y representa el potencial que tiene para suplir los elementos nutritivos que permiten un buen crecimiento y rendimiento de las plantas Barragán aseguró que en la medida que en una misma parcela se asocian dos cultivos facilita el movimiento de nutrientes que repercuten en mejores cosechas.