Concluyen restauración de la Virgen de La Merced

Félix Camas/INAHFélix Camas/INAH

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San Cristóbal de Las Casas.- A 23 meses de haber iniciado la restauración de la Virgen de La Merced, a cargo de María Rosa García Sauri, adscrita al Centro Regional de Los Altos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), auxiliada por el técnico Francisco Elías Jiménez Pérez, la estatua fue subida al camarín principal del templo, donde ya puede ser venerada por los fieles mercedarios de esta ciudad.

La imagen fue bajada por segunda ocasión, el 2 de octubre de 2018, desde 1537, procedente de Barcelona, España, que tras arribar a Puerto México, hoy Coatzacoalcos, llegó a San Cristóbal, ya que se encontraba dañada en un 90 por ciento y su restauración se hizo en la policromía de óleo, en el blanco de España, el rojo de Armenia y la hoja de oro.

Al respecto, Rodolfo Guillermo Lamartine Cuello, uno de los encargados de la restauración de María de Las Mercedes, dijo esperar que las nuevas generaciones conserven la imagen, la cual fue bajada por primera vez en 1928 con la persecución religiosa por la Ley de Plutarco Elías Calles y regresó a su lugar en 1930, por lo que espera las nuevas generaciones la conserven.

“La imagen está hecha de cedro rojo, ensamblada y forrada con lino, tiene unos ojos increíbles, una técnica egipcia, inventaron la copa asemejando los ojos y colocaron el iris por dentro con pintura, algo que se le colocaba a las imágenes hechas en Egipto, la cual pasa a Roma, se expande a toda Europa y la heredamos nosotros.”

Asimismo, contó que el 23 de febrero de 2018 hizo la denuncia de que la imagen se encuentra dañada durante el Jubileo de la Orden de La Merced que se celebra en todo el mundo, “ahí manifiesto a los mercedarios que hay mucha fiesta, pero lo que nos mantiene unidos es la imagen y se encontraba dañada, Isabel Montoya Herrera crea un Patronato de Restauración, me invita, el padre Víctor nos autoriza y se inicia el trámite ante el INAH”.

“En el siglo XVI se mutilaron partes de la imagen, pero actualmente se logró la restauración del 95 por ciento de la policromía y de todo lo que tiene, el trabajo tuvo un importante costo económico pero la imagen nos une entorno a ella, es un ícono, no hay en todo el Sureste de México una imagen consagrada”.

Y es que detalló que el 23 septiembre 1946 la virgen fue consagrada por el doctor en sagrada teología del convento de Madrid, Fray José Ramírez y Arellano, “la consagración equivale a que los vasos sagrados; se consagra al servicio de Dios, es la única imagen consagrada en todo el Sureste de una virgen de María”.

Regresó a su templo

Son tres las imágenes marianas que concentran el fervor católico de este municipio chiapaneco: las vírgenes de la Caridad, de Guadalupe y de La Merced. La primera de ellas, patrona y “generala” de la antigua Ciudad Real, fue restaurada hace dos años por expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El resultado fue del agrado de los devotos que, inmediatamente, en aquel octubre de 2018, las 10 juntas de festejos de la Virgen de La Merced y el párroco del templo homónimo iniciaron las gestiones para contratar a restauradores externos, supervisados por el INAH, y atender al más sagrado de sus bienes.

El proceso de atención del bien patrimonial, comentó la restauradora y coordinadora del proyecto, requirió de un continuo diálogo entre la feligresía y personal del Instituto; como paso inicial, se solicitó permiso para ver a la imagen en su ciprés y elaborar un primer diagnóstico.

Obtenida la anuencia, la comunidad llevó serenata y rezó a la Virgen para ofrecer sus respetos. Y es que según la tradición oral, la imagen tenía –cuando menos– 80 años sin haber dejado su sitio, ni siquiera durante su fiesta patronal, cada 24 de septiembre.

Producto de esa primera inspección se organizó una reunión con más de cien vecinos del barrio de La Merced, para compartirles imágenes de los deterioros y anunciarles las acciones de atención que se requerían. “Esto fue de gran relevancia y sentimiento para ellos, ya que muchos nunca habían visto tan cerca a la Virgen”.

En la escultura de madera policromada, la cual data de finales del siglo XVI y mide 1.29 metros de alto por 49 centímetros de ancho y 34 cm de profundidad, se finalizó su reintegración cromática, acción con la cual se atendieron las grandes pérdidas de estratos pictóricos que daban a su rostro y manos una coloración gris-verdosa, la cual, a la distancia, daba la apariencia de una tez morena, aunque se trataba de un repinte.

Al abundar sobre tales afectaciones, la restauradora detalló que al realizarse tareas de estabilización en la espalda de la talla, se encontró una leyenda que alude a septiembre de 1746, mes en que la escultura fue consagrada, así como una firma parcial en la que se leen las letras “iegos”. Una hipótesis es que la obra pertenece a un pintor chiapaneco de apellido Mazariegos, activo durante el siglo XVIII y quien habría escrito la leyenda en conmemoración de tal evento.

Rosa García detalló que en el anverso de la imagen existían orificios, a la altura del pecho, provocados por tachuelas que se colocaban para vestir a la Virgen, por lo que tuvieron que ser resanados.

“La escultura estaba doblemente afectada: la talla de su velo fue eliminada para adaptarle una peluca y una corona; asimismo, se constató que le fue retirada la representación del niño que originalmente tuvo, y se le reemplazó con un Niño Dios de menor tamaño, elaborado hacia el siglo XVIII.”

Debido a lo anterior y dado que el tema del repinte histórico era el más complejo de abordar, antes de recuperar la policromía original de la Virgen y del niño, la cual pudo conocerse tras realizar pequeñas calas en las esculturas, se requirió de un trabajo de socialización con la comunidad y las juntas.

Una vez de acuerdo, se aplicó un gel especialmente seleccionado para disolver el repinte sin dañar la pieza, dando paso al proceso de resane y, finalmente, a la reintegración cromática.