Pega COVID-19 a sector de la construcción; albañiles no encuentran empleo

Cuando comenzó la situación de la pandemia por COVID-19 en Oaxaca, uno de los sectores afectados por la suspensión de actividades que implicaran aglomeración masiva de personas fue la construcción, específicamente la albañilería.

Fue un efecto dominó, una reacción cadena lo que se desató cuando las autoridades informaron que en Oaxaca se había registrado ya un caso positivo del virus; la población fue sometida a confinamiento y ello trajo consecuencias negativas.

Falta de recursos, baja en ventas, suspensión de actividades productivas, laborales y ausencia de gente en la calle, hicieron una combinación que, hasta hoy día, mantiene a la población oaxaqueña viviendo con estrictas medidas preventivas.

Muchos hombres dedicados al oficio alarife vieron cómo se suspendían las obras en las que trabajaban, cómo a ellos mismos y a sus compañeros los mandaban a ‘descansar’ o incluso hubo algunos que no pararon a pesar de la pandemia.

“Gracias a Dios a nosotros no nos ha tocado tanto porque pues ya tenemos varios años de trabajo y el mismo trabajo nos recomienda; que sí, tuvimos que mandar a descansar a algunos muchachos porque acá el patrón nos habló claro, que no iba a haber mucho qué hacer y pues pa’ qué queremos gente que no'más esté ahí sin hacer nada”, platicó Roque Cruz, albañil.

El maestro Cruz, que dijo haber aprendido de la pandemia a tener paciencia, a valorar su trabajo y a agradecer a Dios porque ‘hay jale’, comentó que muchos conocidos suyos le pedían trabajo y le platicaban la situación por la que atravesaban, la cual no era sencilla, pues de su chamba dependían sus familias.

“Es que fíjate que tengo a mi esposa, a mis hijos… Roque, échame la mano, no tendrás algo ahí de chamba aunque sea dos días, me decían. Pero pues yo con la pena, les decía que me disculparan porque yo andaba igual, con chamba apenas y pa'mí y otros dos, máximo tres muchachos. Entonces pues ahí es cuando ya ves y valoras que tienes chamba gracias a Dios”, dijo.

Durante la etapa álgida del COVID-19 en Oaxaca, desde marzo hasta el pasado mes de julio, Roque se dedicó a trabajar en entregar una casa que empezó desde que el terreno estaba vacío. Sin embargo, un trabajo que tenía proyectado concluirse y entregarse en máximo tres meses, aún sigue requiriendo de su chamba.

“La agarramos y pues íbamos bien, febrero, marzo… de repente que dice el jefe que aguantemos porque se va a poner fea la cosa. Y pues ahí nos tienes, íbamos a colar la primera loza en últimos días de marzo para echar la segunda más pequeña a medio abril pero cuál, hasta finales de mayo echamos la primera y a medio junio la segunda. Ahorita ya son nada más detalles pero seguimos ahí, sin acabar”, relató.

Respecto a la situación de otros colegas suyos, por ejemplo los que ofrecen sus servicios en el estacionamiento del mercado de abasto, Cruz asegura que quizá ellos debieron pasarla más difícil durante la cuarentena debido a que, literal, viven de lo que caiga y no tienen una obra o puesto seguro dentro de un grupo de trabajo.

“Eso es lo malo de esto, que pues no nada más el ir y hacer mezcla, pegar tabique, saber medir. También la experiencia cuenta, en mi caso eso gracias a Dios me ha ayudado bastante porque me salen chambas en las que me van recomendando. Esos cómpas pues yo creo que han de ser no'más como chalanes o como dicen así de ‘chambitas’, ¿no?, de esos que con lo que saquen del día pues ya. Yo creo que a ellos les fue todavía más gacho con esto del encierro”, afirmó.

Finalmente, detalló que espera que la situación vuelva a estar como hasta antes del mes de marzo, pues al menos en la entidad la construcción y la albañilería si resintieron el impacto del coronavirus.

“Es una cadena; por ejemplo, aquí el patrón es comerciante, pero no tiene ventas porque no hay gente que compre. Pues si él no vende no va a tener con qué ¿verdad?, pa’ pagar. Entonces pues es una cadena que al final de cuentas sí afectó al ‘jale’ porque también pues se prohibió tener mucha gente en un solo lugar, se prohibió salir… entonces pues igual, la construcción se paró, la albañilería paró, todo”, concluyó.