Agresiva, la reforma en violencia política de género

La reforma en materia de violencia política en razón de género realizada a nivel federal en este año quedó descontextualizada de las comunidades indígenas de Oaxaca en donde la participación de las mujeres da sus primeros pasos.

Para Edith Matías Juan, integrante del Centro Profesional Indígena de Asesoría, Defensa y Traducción (Cepiadet) Asociación Civil, indicó que algunos de los lineamientos establecidos son incluso agresivos.

“Para dialogar en términos de los sistemas normativos y las reformas que ahora tenemos en Oaxaca, es necesario apuntar la cuestión un tanto violenta; es decir, que el IEEPCO o los órganos estatales tienen que validar tu elección de asamblea y si no hay 50 y 50 en un cabildo municipal, las instituciones estatales no te la vamos a reconocer y vamos a condicionar el uso de los recursos. Eso es algo muy violento hacia las comunidades”, expresó.

Mirar desde un enfoque intercultural -expuso- requiere de dialogar en términos de cada contexto y conocer cada situación específica para entender porque en muchos casos no se logra la paridad en las candidaturas.

Indicó que tan sólo durante la elección pasada del Cabildo municipal en Villa Díaz Ordaz se eligieron a 4 mujeres, 2 regidoras titulares y 2 suplentes para ocupar las regidurías de género y de educación. “Nos costó mucho trabajo lograr la decisión de las mujeres de participar, de decir: sí nosotras vamos a asumir el cargo por 3 años y vamos a estar haciendo las actividades en igualdad de condiciones”.

Dijo que para lograr empatar con la reforma en materia de violencia política de género, primero hay que establecer diálogos internos y de coordinación.

“Debe haber un reconocimiento en igualdad de condiciones de los sistemas normativos internos de las comunidades indígenas para que de esta manera tanto las sanciones, las propuestas, tengan la pertinencia jurídica dentro de nuestras comunidades”, expuso.

Así, agregó, el trabajo va más allá de traducir y difundir la ley de paridad en las diferentes lenguas indígenas, que si bien es muy positivo, hay cosas que no son necesarias para los contextos de las comunidades, considerando que el sistema normativo de elección es distinto en cada comunidad.

Habría que hacer -agregó- un proceso de acercamiento y de conocimiento a las especificidades de cada localidad para determinar, por ejemplo, cuáles sí y cuáles no pueden cumplir con la paridad de género en las candidaturas, tomando en cuenta tanto la realidad que viven las mujeres como las formas en las que una persona puede ser elegible para un cargo.

“Si hablamos de Tlahuitoltepec, puede lograr la paridad para el 2023, pero hay otros municipios que no lo van a lograr para ese año porque necesitamos hacer otros procesos de reflexión, otras decisiones previas para poder lograr estos escenarios", apuntó.