Conoce a Gonzalo Martínez, el enfermero de Oaxaca que recibió la presea Miguel Hidalgo

Ha dado prioridad a las emociones de pacientes y familiares

Desde que lo asignaron a la terapia intensiva del área COVID-19 en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca, el enfermero Gonzalo Martínez Mariano ha visto cómo el virus SARS-CoV-2 “dobla” a los pacientes y aniquila de sus emociones de una forma que terminan por perder la batalla y la vida.

“Cuando empecé a tratar a pacientes con el virus me di cuenta que es muy diferente porque ataca las emociones, incluidas las de la familia. Un diagnóstico de COVID-19 era mortal y la salud de las personas empezaba a deteriorarse”, recuerda a poco más de seis meses de que la pandemia comenzó en Oaxaca.

Su desempeño para contribuir a atender la pandemia hizo que el enfermero Gonzalo recibiera hace 10 días la condecoración Miguel Hidalgo en grado collar, la más alta presea del Gobierno de México que reconoce el trabajo heroico y ejemplar en la atención de pacientes con COVID-19.

La convocatoria se publicó en agosto y el nombre del enfermero Gonzalo apareció publicado en la edición del 15 de septiembre del Diario Oficial de la Federación. El listado lo conformaron 58 profesionales de la salud, tres de ellos en Oaxaca. 

Originario de Tuxtepec

El enfermero de 35 años estudió la carrera técnica en el plantel 157 del Conalep de San Juan Bautista Tuxtepec porque varios integrantes de su familia trabajan para la Secretaría de Salud, pero se enamoró de su profesión cuando en el 2003 entró a instrumentar (ayudar al cirujano) una cesárea en el Hospital General de Tuxtepec.

“Recuerdo que el doctor Rascón me dijo que algún día tenía que operar como él o mejor y la enfermera quirúrgica María de Jesús Martínez Espinoza siempre nos decía que debían superar al maestro”, en medio de las emociones que lo hacían sentir como un ayudante de la vida.

Una vacante en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña Doctor Guillermo Zárate Mijangos lo trajo hace 14 años a radicar a la ciudad de Oaxaca, pero como trabajaba los fines de semana en jornada acumulada, de lunes a viernes comenzó a estudiar en la Ciudad de México.

Primero estudió Administración en los servicios de enfermería en la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la UNAM y después hizo una especialidad en enfermería cardiológica avanzada, en el Instituto Nacional de Cardiología.

Tras una corta estancia laboral en el Hospital General de Zona Número Uno del IMSS Doctor Demetrio Mayoral Pardo, se sumó al equipo del Hospital Regional de Alta Especialidad y en noviembre de 2009 cumplirá 10 años.

En área COVID

Con el inicio de la pandemia, en marzo pasado casi todo el Hospital se reconvirtió y al enfermero Gonzalo lo asignaron a la terapia intensiva. El primer paciente con diagnóstico positivo de COVID-19 que ayudó a atender era un hombre adulto que le dio cierto temor y a la vez le permitió entender el impacto de esa enfermedad desconocida.

“Fue muy fuerte saber que nos enfrentábamos a la COVID, entendí que la finalidad del virus era aislar a las personas de sus seres queridos, que murieran lentamente y alejados de su familia”, rememora.

Ese aislamiento impuesto hizo que como enfermero Gonzalo decidiera pasar la mayor parte del tiempo hablándole a cada paciente para que supiera que su familia le esperaba afuera, pues tiene claro que aún con sedación, es posible que le escuchen.

“A final de cuentas ese virus ha transformado a las personas con miedo, angustia, tristeza y depresión, le hace padecer problemas emocionales fuertes que logra que el paciente pierda la batalla”, expresa con preocupación.

La experiencia previa

Su especialización en cardiología que lo mantuvo en el área de intervencionismo para atender a pacientes infartados lo prepararon para esta pandemia:

“Desde el primer contacto es ayudarle al paciente a mantener la calma, a disminuir su estrés y su estado de ansiedad para que no se complique, con la voz se le puede dar la esperanza de vida, es la parte esencial con el paciente, hacerles sentir que están en buenas manos y puedan generar las endorfinas para que mejore su salud”.

Además de los cuidados clínicos, la evaluación de las funciones en el cuerpo y todo lo que requiere un paciente, él considera que la otra tarea del personal de enfermería en área COVID es ayudar emocionalmente a que una persona enferma responda:

“Cada que se mueve debe ser tratado con amor y respeto”, dice para dejar clara la vocación en su servicio.

La enfermedad de la que se conocía poco atemorizó al personal y Gonzalo no quedó libre de contagio, hace dos meses dio positivo a COVID-19 y durante 21 días estuvo aislado, pero no enfrentó complicaciones porque hizo caso a los consejos de una tanatóloga y se curó viendo la naturaleza.  

“Por toda la carga viral que absorbes, aunque tengas la protección, sudas, hablas con los pacientes en voz alta, capacitas a los compañeros de nuevo ingreso y no nos libramos de esta, también caímos, pero el mejor tratamiento es la naturaleza”, aunque no sabe con exactitud dónde se contagió.

“Pudo haber sido en cualquier lugar, porque cubrí un contrato de seis meses en la Enfermería de la Zona Militar de Ixcotel de lunes a viernes”, mientras los fines de semana estaba en el Hospital Regional de Alta Especialidad, acostumbrado a no descansar un día.

Haberse contagiado y superar la enfermedad le hizo dominar los temores, además que las precauciones y procesos de atención del paciente se han estandarizado, aunque todavía ve un hospital lleno de casos complicados de COVID.

Incertidumbre

“Hace seis meses era la incertidumbre de los procesos, protocolos, tratamientos, cuidados y hoy en día ya tenemos definida la intervención, trabajando con guías nacionales e internacionales”, pero el miedo no se desplaza.

“El miedo siempre está presente, puede existir, pero no la ansiedad ni la angustia que te descompensa, ya sabemos controlar mejor esas emociones para que no se empañen tanto los googles ni tener accidentes con el equipo de protección”, asegura.

Lo que la COVID-19 ha hecho es evidenciar los pendientes de las personas con su salud, un tratamiento interrumpido, una dieta no seguida o la nula educación en salud, desatendiendo la calidad de vida en familia y trabajo para llegar a una adultez plena.

Gonzalo tiene claro su sueño. Los 100 mil pesos que recibió junto con la decoración los va a invertir en implementar una institución particular donde el persona en enfermería pueda especializarse sin tener que viajar a otro estado y ayudar que otras personas comprendan que la esencia de la vida es aprender a cuidar de la salud para no enfermar.

 

Orgullo oaxaqueño

Es originario de San Juan Bautista Tuxtepec

Trayectoria

Hospital de la Niñez Oaxaqueña

Hospital General de Zona Número Uno del IMSS

Instituto de Terapia Endovascular en el Estado de México

Hospital Regional de Alta Especialidad

Hace tres años fundó la Sociedad de Diplomados de Alta Especialidad Clínica