Evocan al Reyes que se reinventa

CIUDAD DE MÉXICO.- Alfonso Reyes tuvo la capacidad de reinventarse y dar la cara a sus problemas con simpatía, pues mientras su familia enfrentaba una crisis severa, logró convertirse en una gran figura literaria, expuso Javier Garciadiego, director de la Capilla Alfonsina de la Ciudad de México.

¿Cuál era su secreto?

"La disciplina, el sacrificio, el trabajo, la humildad (y) el saberse reinventado", expuso el también historiador en la nueva Cátedra Alfonso Reyes en Madrid, transmitida ayer por la página Cultura UANL en Facebook.

"Él empezó siendo miembro de una familia porfirista y terminó siendo un diplomático muy comprometido de la Revolución Mexicana".

El Regiomontano Universal llegó a Madrid sólo con un libro: Cuestiones estéticas, apuntó Garciadiego. Pero en su estancia, desarrolló su oficio literario y promovió a autores mexicanos en España y a escritores españoles en México, destacó Garciadiego.

En 1913, su padre, el General Bernardo Reyes, fue asesinado frente a Palacio Nacional, hecho que desencadenó la Decena Trágica, orillando al autor a un exilio voluntario de más de 20 años.

"Los bienes de su familia habían sido incautados por la Revolución Mexicana. Como él dijo: 'No es una crisis lo que enfrenta mi familia, es un destronamiento'", evocó el ponente en la cátedra de la UANL.

"El hombre que llegó sin conocer a nadie, terminó siendo un hombre apreciadísimo. Hay que recordar su despedida, una comida glamurosa, con las mejores plumas de Madrid, y hay que recordar que se fue a despedir del Rey Alfonso, quien le dijo: 'tocayo'".

En la charla también participaron José Javier Villarreal, poeta y titular de las Capilla Alfonsina de la Autónoma de Nuevo León; Jorge F. Hernández, director del Instituto Cultural de México en España; Ludivina Cantú, directora de la Facultad de Filosofía y Letras, y José Garza, titular universitario de Extensión y Cultura.