Se da declive de la alfarería en Comitán

Flor CorderoFlor Cordero

Una familia dedicada a la alfarería en Comitán a punto de acabar con su tradición por el Coronavirus.

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Comitán.- Una familia dedicada a la alfarería en Comitán, informó que como resultado del Covid-19 enfrentan una crisis que podría acabar con una tradición, fuente de ingresos ya en declive y que ha existido por generaciones.

Durante la historia, Comitán era un lugar de alfareros y la alfarería representaba una actividad clave para diversas comunidades, actualmente rancherías del sur del municipio, como San José Obrero, Guadalupe  Yocnajab y el Rosario ubicados a más de 12 kilómetros de Comitán, se pueden encontrar no más de dos familias dedicadas al arte de realizar ollas rústicas de barro. 

La demanda por este tipo de productos tradicionales se ha ido reduciendo con el paso de los años y en sustitución se utiliza el plástico y cerámicas industriales baratas.

Ahora el trabajo de los alfareros tradicionales queda para la venta intracomunitaria y los mercados nichos que todavía valoran el trabajo tradicional, pero con la situación del Covid-19, las oportunidades para estos se cerró por completo debido a la cuarentena y el declive económico.

María de  la Luz,  quien se dedica a la alfarería desde hace mucho años dijo muy entusiasmada que  su abuelita y madre le ensañaron a  trabajar con el barro pero actualmente a nadie le llama la atención dedicarse  a la alfarería,  porque simplemente no es redituable. 

Para  realizar ollas de barro, comalitos, jarritos y alcancías se necesita  arena, barro, agua, estiércol de ganado, comenzando por cocerlas,   y en ocasiones  se prolonga  hasta seis días para que el trabajo quede perfeccionado.

La mujer recordó que hace 18 años  le  encargaron  ocho docenas de  ollas y fue el día que más vendió,  después de eso  solo se acercan  personas que no son de Comitán  y quieren llevarse un  "recuerdo", de nuestro municipio.

Hernández López, desde que tiene uso de razón  observaba  a su familia como hacían las ollas  lo que provocó  el gusto  por  esculpir  el  barro;  en San José Obrero  quedan solo 7 mujeres  que realizan esta noble tarea.

Tarea que precisamente no la utilizan  para  comercializar ya que   solo  venden las ollas  cuando se trasladan a la Central de Abastos. Hortensia  García, María Elena García, Esperanza  Hernández, Adelina López, Leticia Hernández, Andrea  López y María de  la Luz  Hernández López, son algunas mujeres quienes   si se dedican  a esculpir ollas pero en su tiempo libre.

Al cuestionar a María de la Luz, por qué las familias dejaron la alfarería, respondió que  no se trata de un trabajo, sino de un  pasatiempo  que a nadie le importa; Comitán tierra de alfareros, ese significado no sabían que existía   porque en esta tierra  solo unas cuantas  mujeres se dedican a esto, explicó

Un proyecto para Comitán, sería de mucha utilidad para quien le gusta la alfarería reveló la señora quien aseguró que  ninguna autoridad le ha importado rescatar  esta labor. Con el Covid-19, la caída de la ya reducida demanda por la alfarería tradicional y la incertidumbre económica, Comitán arriesga con perder las últimas practicantes de un arte y una labor que, hace años atrás, definía este municipio.