El Lector Furtivo: Diego Torres de Villarroel

Entre las muchas virtudes del autor de 'Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras de Don Diego Torres de Villarroel', se encuentra la de hacerse a sí mismo un personaje. Esta vocación un tanto exhibicionista e irreverente, le hacen la figura a seguir en el mundo  cultural literario de Salamanca, y sin embargo elige el género que le viene a la perfección para dar constancia de su paso por el mundo.

Diego de Torres y Villarroel  (1693-1770) Fue hijo de un librero de Salamanca, donde nació. Como hijo de librero fue un lector precoz y tuvo contacto con varios títulos que, al paso del tiempo, alimentaron su fecundidad creadora. Con tan sólo quince años ganó una beca de retórica en el colegio trilingüe. Ya ordenado subdiácono refiere que marchó a Madrid donde ejerció varios oficios, entre ellos ermitaño, bailarín, alquimista, matemático, soldado, torero, estudiante de medicina, curandero, astrólogo y adivino. Desde 1721 publicó una serie de augurios y predicciones bajo el pseudónimo de Gran Piscator Salmantino. Muchas de ellas, aún se cree en algunos círculos esotéricos, se han cumplido.

Su inteligencia le llevó a ganar por oposición una cátedra de Matemáticas y Astrología en la Universidad de Salamanca; aunque su espíritu crítico le generaba una gran cantidad de dudas respecto de este tema, sabía aprovechar los beneficios de un prestigio astrológico. Pero no le dura el gusto, ya que al poco tiempo huye a Portugal a causa de un proceso judicial a causa de su indisciplina y sus liberalidades que le darían el mote de Piel del Diablo. Regresó a Salamanca en 1734 y en 1745, a los 52 años, se ordena sacerdote, aunque en el proceso llega a exclamar: “Yo me conozco, señor eminentísimo, que estoy dentro de mí y sé que no soy bueno, para nada bueno”.

Torres de Villarroel alcanzó gran fama mientras vivió. De los aspectos de su vida (plagada de fechorías, golpes de suerte y destierro), su célebre autobiografía es la mayor de las fuentes y la más lograda de sus obras, aunque también escribió 'Los desahuciados del mundo y de la gloria' (1737), 'Anatomía de lo visible e invisible en ambas esferas' y 'Un viaje fantástico' (1738), 'Vida natural y católica' (1743), 'El ermitaño y Torres' (1752). Además de muchos dramas, poesías satíricas y narraciones.

La obra es una clara muestra del agudo sentido de observación, del sarcasmo y de la gran habilidad verbal del autor que se describe a sí mismo como de “paciencia floja y una conformidad debilitada”. Su estilo es conciso, lo cual lo dota de una gran agilidad al escribir, razón por la cual es considerado uno de los grandes autores en español. Su prosa, endemoniadamente ágil, puede transitar con fortuna por los siglos aparentemente sin envejecer. Como pensador muestra la misma plasticidad de un jovenzuelo y se muestra reacio a encajar en los cánones preestablecidos.

Torres Villarroel hace patente el arrastre popular y el carisma propio de quien alguna vez fue llamado “Piel del Diablo”. Mucha de la celebridad que gozó en vida, era debida a las hazañas picarescas consignadas en esta obra.