Cambia Mónica del Carmen estereotipos

CIUDAD DE MÉXICO.- De caminar por el pueblo oaxaqueño Miahuatlán, donde creció y su madre vendía en un mercado, Mónica del Carmen pasó a desfilar la semana pasada por la alfombra roja de la película Nuevo Orden, en el Festival de Cine de Venecia.

Como miembro del elenco de la producción que ganó el León de Plata, la actriz siente con más fuerza que avanza en su meta: demostrar, en la ficción y en la realidad, que ser indígena no impide triunfar.

"Mi visión es cambiar estereotipos, abrir canales para que otras mujeres como yo quieran estudiar actuación, cine, ser realizadoras. Me parece importante ser meticulosa con esos proyectos. Me enorgullece ver que películas en las que participó están siendo reconocidas tanto en México como en el extranjero, eso me hace sentir que voy con buen camino", compartió en entrevista la actriz al volver del festival.

La oaxaqueña no es una improvisada, pues entre sus primeros trabajos destaca la película Babel, de Alejandro González Iñárritu, al que han seguido títulos como Año Bisiesto, que la llevó a ganar el Ariel a Mejor Actriz en 2011.

La actriz de 38 años sólo estuvo tres días en Venecia y regresó antes de la premiación, pero se siente afortunada de asistir a la premier de una historia en que se cuentan las consecuencias que pueden desencadenarse de la desigualdad.

"Desde que leí el guión, lo que más me movía era hablar de este espejo en el que se reflejan dos clases sociales. Cuando hay tanta desigualdad y brecha, el enojo y la ira van creciendo por el descontento de los explotados y desfavorecidos", reflexionó.

En el filme, Del Carmen interpreta a Marta, el ama de llaves de una familia adinerada, que celebra una boda cuando estalla una protesta contra su opulencia.

Ante la prensa internacional, la actriz que estuvo este año en pantalla con el filme Rencor Tatuado, respondió preguntas principalmente de temática distópica, que es lo que más aplaude ella del director Michel Franco, con quien trabajó en Después de Lucía (2012).

Del Carmen destaca que se siente orgullosa de ser indÌgena y demostrar su talento, afinado en el Instituto Nacional de Bellas Artes.

"El estar como creadora es poner en alto mi identidad oaxaqueña indigena. Efectivamente, no estamos en un punto de explotación para pensar que todas las personas indígenas somos desfavorecidos.

"Hay muchas que sí, pero hay que hablar de esas personas exitosas que se comprometen con un cambio social de las perspectivas en el arte. Yo me encuentro en proyectos en los que he querido estar".

La actriz, nominada este año al Ariel por coactuación femenina en Asfixia, comenzó su preparación actoral en 1997, cuando en el bachillerato ingresó a una escuela de educación artística, de la que egresó en el 2000 preparada a nivel técnico.

En cuanto salió, pudo acceder a la Licenciatura en Actuación en la Escuela Nacional de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes, lo que le dio valor para presentarse a castings que la llevaron en 2006 a debutar en La última mirada(Patricia Arriaga-Jordán) y en la mencionada Babel.

"Fue muy difícil acceder a la educación artística, sin embargo creo que se han abierto más puertas y me hace pensar que sí hay un cambio en la visión de las cosas que se plasman en la pantalla", subrayó.

Tras consolidar una carrera con 32 créditos como actriz, que incluyen series como Crónica de Castas (2014), Del Carmen se siente lista para afrontar papeles que no sean estereotipos, pues su ambición es que el cine mexicano cambie y su físico no la encasille.