Vendedores de alimentos, otras víctimas de la pandemia en Oaxaca

“Muy tranquilo, muy tranquilo, la verdad. Bajó todo desde esto del coronavirus. Incluso nosotros tenemos apenas como dos, tres semanas que volvimos a abrir. Ahora lo que falta es que la gente regrese aquí a trabajar”, comentó la señora Delfina, vendedora de comida en la zona de Ciudad Administrativa, en Tlalixtac de Cabrera.

Esto, debido a que durante el periodo álgido de la pandemia por coronavirus (COVID-19), comprendido entre los meses de marzo y julio, las actividades laborales se suspendieron al ser consideradas como congregaciones masivas de gente, lo cual no estaba permitido por las autoridades para evitar la propagación del virus.

La pandemia alcanzó a Oaxaca en marzo y a partir del día 20 todo se detuvo; clases a cualquier nivel escolar, actividades deportivas, eventos sociales, festividades y, por supuesto, centros laborales, se vieron afectados por la COVID-19. La recomendación era estar el menor tiempo posible en la calle. 

 

Podrían cambiar de giro

“Muchos de nosotros, pues sí acatamos y es que era lógico, la verdad; íbamos a venir, abrir y a quién le íbamos a vender. Ahorita gracias a Dios pues ya hay un poco de gente aquí, ya tenemos clientes, pero sí estuvo duro ahora que estuvo esto del coronavirus”, añadió Delfina, que también resaltó su ‘cambio de giro’ a raíz de la pandemia.

“Parecía farmacia porque que el cubrebocas, que el gel, que los kleenex, que el alcohol… ya lo de menos era la comida, pero gracias a Dios se ha ido componiendo esto y esperamos que así siga porque si no, ahora sí vamos a cambiar de giro, de plano”, comentó respecto a cómo fue su regreso a la actividad, tras el anuncio de la vuelta al trabajo de una parte del personal.

Parecida situación vivió Elena, que solía vender sándwiches, yogurth con cereal, jugos y demás productos propios del desayuno en la zona de agencias de autos de avenida Universidad y Símbolos Patrios, así como en las oficinas de la Secretaría de Movilidad (Semovi); la pandemia la orilló a vender por internet, a domicilio. 

 

"Bajó mucho la venta"

“Ya llevaba unos tres años creo; entonces, pues de un día para otro se para la actividad y te quedas sin trabajo, literal. Pero bueno, por decir algo, mis clientes que trabajaban aquí, gestores, licenciados o propietarios de coches y motos, pues si no los perdí, sí me quedé sin poder venderles. No te puedo decir así un porcentaje, pero bajó mucha la venta”, dijo.

Y añadió: “a raíz de eso, pues yo empiezo mejor a vender por face, a promocionar y a entregar, porque si no, me hubiera quedado sin comer. Gracias a Dios ahorita pues ya ahí va la cosa de nuevo, ya tiene como un mes que hay movimiento y esperemos que así siga”.

Fueron muchos los negocios de comida que, al estar ubicados cerca o ser proveedores de centros de trabajo masivos, se vieron afectados debido al cambio de modalidad de muchos de estos lugares. El famoso ‘home office’ sustituyó al trabajo presencial y, por ende, la caída en el número de clientes que buscaban antojitos o comida corrida fue estrepitosa. 

 

“Aquí vienen del municipio, del local de motos, de los muchachos de aquí de los locales de música… viene de todo. Entonces imagínese, con esto de la pandemia y que no se podía salir o que no podían ellos abrir, pues perdimos mucho, todos. La verdad, sí bajó mucho la venta, unos tres, cuatro meses”, platicó la señora Julia, que vende antojitos en Guadalupe Victoria, en el Centro.

Confianza en recuperarse

El semáforo epidemiológico en la entidad ha transitado del color rojo al naranja e incluso al amarillo durante las últimas semanas. Ese oscilar entre colores genera cierta incertidumbre entre quienes viven al día de la venta de comidas; sin embargo, mantienen la esperanza de que esta situación pronto se balanceará de manera positiva.

“Pues de esto vive uno, imagínese que se echa uno a la hamaca y no le busca. Hay que buscarle, hay que aguantar sobre todo y ser paciente. Sí, nos fue un poquito mal ahora con esto del coronavirus; pero mire, gracias a Dios seguimos vivos y tenemos manos para seguir trabajando”, concluyó Julia.