Letra muerta, reglamento contra el ruido en Juchitán

JUCHITÁN, Oaxaca.- A pesar de que desde la administración municipal de Alberto Reyna Figueroa, se expidió un reglamento para prohibir la contaminación auditiva en la ciudad que se publicó en el periódico oficial, desde su aparición no se ha podido aplicar, por la resistencia de empresas y particulares a someterse a la ley municipal.

El ex regidor de Ecología, Gonzalo Bustillo Cacho, reconoció que las empresas y personas que hacen publicidad en unidades móviles y en sus casas, no hicieron caso a los avisos de la autoridad, aún cuando se les citaba para que respetaran el reglamento.

A más de una década de su expedición, el reglamento para evitar el ruido, no ha podido aplicarse por ninguna autoridad, pues en la ciudad circulan sin ninguna regulación carritos y motos parlantes con publicidad a alto volumen, además de los innumerables negocios que en sus entradas ubican bocinas para poner música a todo volumen para atraer a sus clientes.

Mototaxis a las que se les acondicionan bocinas, combis, camionetas, coches, triciclos, anuncian sus productos como pan, verduras, frutas, helados, ropa, espectáculos de circos, y hasta anuncios de iglesias circulan por las calles sin ningún control.

El problema más reciente es el que han generado los altavoces ubicados en domicilios particulares, que desde las cinco de la mañana anuncian una variedad de productos, representando un dolor de cabeza para sus vecinos que tienen que aguantar el ruido desde tempranas horas.

En secciones como la Séptima, Novena y Octava, los vecinos se quejan de la falta de control de los altavoces, a los cuales no se les fija un horario para hacer sus anuncios ya que los realizan a todas horas del día.

Aunque en el pasado se realizó recolecta de firmas para que la autoridad pusiera un alto al ruido de los altavoces, la actual autoridad hasta los contrata para hacer sus anuncios de prevención ante la contingencia de la COVID-19.

Algunos padres de familia han denunciado que sus hijos tienen problemas de atención de los programas educativos en la televisión, ya que por estar cerca de estos altavoces, no pueden escuchar bien los contenido educativos.

Existe un altavoz en especial que ha molestado a los vecinos de la Octava Sección, de una persona que utiliza su megáfono para realizar campaña religiosa, lo cual -consideran- contraviene la ley de cultos, ya que personas de otros credos no pueden evitar estos contenidos a alto volumen, que los irrita.