Colaboración, respuesta de artesanas de Oaxaca a crisis económica

En medio de una larga contingencia que en Oaxaca alcanzó las mil 361 defunciones por COVID-19, familias artesanas, con marca propia o sin ella, decidieron correr el riesgo de agruparse y expender sus productos en un mismo espacio que busca también funcionar como galería.

La idea surge como una forma de hacer frente a la adversidad, afirma Raquel Martínez Martínez, una licenciada en Relaciones Internacionales de 23 años, quien comenzó a comercializar de manera informal las blusas que mujeres de San Pedro Quiatoni bordan.

Hace tres años el proyecto que ya aglutina a 50 artesanas se conjunto en una tienda que estaba en la calle de Matamoros, en el Centro de la ciudad, que por la contingencia estuvo cerrada cuatro meses y terminó por cerrar en agosto.

“Salió la oportunidad de acordar la renta de otro espacio (Reforma 406, en el Centro Histórico de la ciudad) donde estaba disponible toda la parte de arriba. Al casero le interesaba rentar y a nosotras tener un espacio más grande donde poder invitar a otras marcas”, agrega.

Entrevistada previo a la apertura que se realizará este martes, Raquel externa: “Es como un festejo porque en septiembre nuestra asociación cumple tres años de contar con una marca (Benshap) y ahora se sumarán otras 17 familias con una propia o que tienen su propio taller”.

Sumar y apostar por la colaboración permite que el nuevo espacio de venta que busca funcionar como una galería que muestra la riqueza del trabajo artesanal, permite “tener más variedad de productos” y a cambio sólo se cobrará una comisión de lo vendido.

La pandemia ausentó a compradores

Junto con su hijo Erick Ojeda, Plácida Celina Villanueva Arrazola aceptó comercializar los alebrijes que talla en madera en San Martín Tilcajete porque con la pandemia, el turismo dejó de llegar hasta ese municipio de Valles Centrales a comprar artesanías coloreados con tinta natural. 

Carlos Bazán, un pintor de 26 años, originario de Suchixtlahuaca, en la zona chocoltecateca de la Mixteca, se sumó al proyecto y ayer colocó un cuadro, a manera de mural de dos metros de alto por cuatro de ancho que tituló “La esperanza aquí florece”, con técnica mixta sobre tela.

“Es una anciana abrazando un corazón que tiene pigmentos de un maguey al secarse, al mismo tiempo que da sus últimas flores y simboliza esa alegría y preocupación que en tiempos de pandemia comparto con artesanos para dar a conocer nuestro trabajo”, más aún en un momento de contingencia que ha llevado las ventas a un punto crítico.