La ejecución de Olimpia de Gouges en 1793

Olympe de Gouges, la heroína y revolucionaria, es considerada una de las primeras feministas francesas. Fue la autora del famoso texto Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, siendo una firme defensoras de los derechos de la mujer y su emancipación. Una de las frases por la que es recordada resume su pensamiento: "Si la mujer puede subir al cadalso, también se le debería reconocer el derecho de poder subir a la Tribuna".

Marie Gouze nació en Montauban en 1748 en el seno de una familia de la burguesía. En 1765 se casó con un hombre mayor que ella, Louis Aubry, con el que tuvo un hijo. El matrimonio fue un fracaso y cuando al poco tiempo quedó viuda, no volvió a contraer matrimonio.

Tras la muerte de su esposo se instaló en París con su hijo para poder darle la mejor educación posible. 

 

Franceses no reconocieron sus derechos

En la capital empezó a escribir bajo el seudónimo Olympe de Gouges, uniendo el nombre de su madre con un «de» a su apellido de nacimiento. Escribió numerosas obras de teatro y novelas.

Durante la Revolución Francesa apoyó al bando de los Girondinos y tuvo la oportunidad de defender sus ideas relacionadas con los derechos de la mujer, tal como anteriormente había hecho denunciando el esclavismo o publicando panfletos contra la explotación de las clases desfavorecidas a manos del clero y la nobleza.

Se enfrentó a la Asamblea Constituyente por excluir a las mujeres y publicó el texto que la hizo famosa y que es uno de los fundamentos de los inicios del feminismo: la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana.

En este texto, defiende la emancipación de las féminas y la igualdad entre los sexos en todos los sentidos. También fue una detractora de la pena de muerte y defendió una monarquía moderada y posiblemente estos hechos la llevaron a la guillotina ya que apoyó al rey Luis XVI durante su juicio.

Situada al lado de los girondinos publicó un panfleto en el que criticaba a Robespierre y Marat lo que le valió, a la caída de los moderados, una acusación que la llevó a la cárcel. Fue arrestada el 20 de julio de 1793 y guillotinada el 3 de noviembre de 1793.

Su nombre fue obviado o vilipendiado durante siglos por los que ensalzaron a los líderes de la Revolución Francesa.

A mediados del siglo XX fue redescubierta y desde hace unos años se intenta que pase a ser una de los franceses que están enterrados en el Panteón de París. La lucha de Olympe de Gouges contra el esclavismo Olympe de Gouges fue una activista contra la esclavitud.

Fue una de las primeras personas en Francia que defendió la abolición de la esclavitud de manera pública e incluso una de sus obras de teatro tiene la esclavitud como tema y es absolutamente abolicionista.

Este hecho ocasionó un gran revuelo entre la alta sociedad de la época que se lucraba con el comercio de esclavos o utilizaban mano de obra esclava en sus propiedades coloniales. Llegó a ser encarcelada en la Bastilla, aunque fue liberada al poco tiempo gracias a la intervención de algunos amigos influyentes. Fue miembro de la sociedad abolicionista "Club des amis des noirs". 

 

Declaración de los Derechos de la Mujer 

Olympe de Gouges fue la autora de la "Declaración de derechos de la mujer y la ciudadana". La publicó el 14 de septiembre de 1791.

Poco tiempo después de que fuera publicada la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano. Su pretensión era conseguir lo que no hizo la declaración original: que esta fuera universal.

"La mujer nace, permanece y muere libre al igual que el hombre en derechos". La Revolución Francesa no acabó con la opresión a las féminas, pero sí supuso algunos logros impensables anteriormente.

Entre ellos destacan la Ley de Divorcio, que se las admitiera como testigo en procedimientos civiles o el poder heredar aunque hubiera un hijo varón.

 

 

Sin embargo, el encarcelamiento y la ejecución en la guillotina de Olimpia de Gouges de alguna manera simbolizó el fracaso de las reclamaciones de las mujeres durante la Revolución.

El código napoleónica de 1894 reconoció importantísimos avances sociales a los hombres y discriminó a las mujeres, a las que condenó al ámbito del hogar.