Linchamientos, una problemática en Oaxaca a los altos índices de impunidad

En Estado de derecho: DDHPO

El hecho de que Oaxaca sea uno de los estados del país que encabeza el número de linchamientos o tentativa de éstos, refleja la crisis estructural del estado de derecho y en materia de seguridad, señaló el titular de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), Bernardo Rodríguez Alamilla.

“Los índices de impunidad también son graves y es una muestra de que las instituciones no están siendo eficaces”; sin embargo, agregó que “no podemos renunciar a que sea el estado y las instituciones las que impartan justicia, pues de hacerlo serían personas o grupos de personas que decidan sobre nuestros derechos sin que exista un procedimiento para ello, lo que nos coloca a cualquiera en un estado de vulnerabilidad ”.

La crisis en materia de justicia y seguridad -dijo- ha llevado al crecimiento de los niveles de violencia a niveles preocupantes. Si a lo anterior se le suma la lentitud de los procesos judiciales -abundó- se tiene el caldo de cultivo adecuado para provocar indignación y desesperación en las personas para hacer estos actos que “no están justificados, pero que de alguna forma encuentran su origen en esta situación”.

De acuerdo con informes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en 30 años se registraron 60 linchamientos y tentativa de linchamientos en Oaxaca, lo que coloca a la entidad entre las 4 del país con mayor número de justicia popular.

Lo anterior, señaló Rodríguez Alamilla, deben de llevar a eficientizar el aparato de procuración de justicia y de seguridad. 

Los niveles de corrupción -añadió- aumentan las prácticas de impunidad y requieren estrategias estructurales para subsanar cada una de las problemáticas.

Agregó que es fundamental mejorar las condiciones de vida de la gente en materia de salud y trabajo pues todas estas circunstancias inciden en la calidad de vida de las personas. “Si no se atiende de manera integral, cualquiera de las acciones llevadas a cabo va a quedar trunca”.

Permitir o aceptar los linchamientos, consideró, tienen implicaciones sobre la legitimidad y aceptación de las propias instituciones de seguridad y la ciudadanía misma.

Llamó a que no se caiga en un esquema de justicia por propia mano porque lejos de ayudar reproduce la violencia y en algunos casos aumenta los niveles de la propia inseguridad.