Se cumple un año sin Toledo: hay un antes y después para Oaxaca 

Hace un año, una nostalgia inexplicable auguraba un suceso que marcaría a Oaxaca en antes y después. Una noche tristísima de un 5 de septiembre, la familia del artista y filántropo Francisco Toledo comunicó la noticia. El benefactor de Oaxaca, esa rara avis que construyó centros culturales, instituciones de artes, museos, colecciones de arte, bibliotecas y un legado cultural para el estado, había muerto a los 79 años de edad.

Fue a través de un comunicado que la ciudad que él caminaba a diario y el mundo entero, se enteraron de su fallecimiento. Esas palabras aún parecen vigentes, esa manera en la que no se han autorizado o aceptado homenajes, entrevistas o algún tipo de celebración por su obra, legado y figura.

 

“La familia Toledo comunica con profunda tristeza que el maestro Francisco Toledo ha fallecido. Pedimos respetar nuestro dolor, y la manera en que nuestro padre manejó su intimidad. Gracias por sus muestras de cariño y su comprensión”, escribieron sus familiares y anunciaron que ese mismo 5 de septiembre, a partir de las 23:30 horas, en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), habría una ofrenda para quien quisiera acudir. Así fue; esa misma noche, amigos, conocidos, asiduos seguidores de su activismo, usuarios de los espacios que fundó, acudieron a despedirlo.

Al día siguiente se leía en las planas de periódicos, que por primera vez en su historia, el IAGO no había cerrado sus puertas desde las 11:30 horas del jueves, 5 de septiembre de 2019. Las flores no dejaron de llegar y los pájaros no dejaron de cantar. Las paredes del Instituto se tapizaron de coronas, cruces y arreglos florales. 

Hoy se conmemora el primer aniversario luctuoso de uno de los artistas más celebrados de México, por su talento, pero también uno de los más queridos -o incómodos, según se vea- a razón de su compromiso con las causas sociales: Francisco Toledo. No habrá actos en ninguno de los espacios que fundó, las puertas del IAGO, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB) o el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), no abrirán. Ante las medidas sanitarias por la pandemia de la COVID-19, estos espacios seguirán cerrados y no se prevé a corto plazo recibir a visitantes. 

 

La metamorfosis del antes y después de Toledo

Hace unos meses, en entrevista, Fernando Gálvez de Aguinaga, escritor, crítico de arte, periodista y curador, recordaba que lo que sea que se mueva en Oaxaca, tiene esa impronta que Francisco Toledo dejó en la ciudad: “Mueves lo que sea en Oaxaca y aparece él. Hay un antes y después de él, una transformación, una metamorfosis única, positiva y  luminosa, un hombre que fue en el sentido contrario del capitalismo neoliberal dominante durante todos estos años, que socializó su riqueza”. 

Y es que el curador y quien fuera colaborador cercano del maestro, asegura que el dinero que le llegaba parece que le quemaba las manos, porque él no lo quería. Refirió que Francisto Toledo se consideraba solo un vehículo que recibía el dinero y lo transformaba en un un bien público: en bibliotecas, fonotecas, centros de arte. “Cuando no estaba comprando instrumentos para alguna banda, estaba becando a alguien. Siempre estaba generando iniciativas por las mujeres, por el paisaje, por la arquitectura, por las zonas arqueológicas, por el medio ambiente, por el maíz nativo, por los idiomas, por los desaparecidos...” 

 

 

A un año de su partida, se hace visible ese hueco que dejó, que nadie más podrá llenar, según el mismo Gálvez de Aguinaga, porque como Toledo no hay dos, aseguró: “Él fue único”. 

A un año de que dejara este plano de la desigualdad, ahora más que nunca es visible, perceptible, como también lo son los agravios a esta entidad. Dejó, como ningún otro, iniciativas, programas de becas, estímulos, acervos de libros, colecciones fotográficas, de gráfica y de pintura, entre otras, para beneficio de sus paisanos, de niñas, niños y jóvenes, de adultos, de toda la población. 

Este día no habrá actividades presenciales por el aniversario de su fallecimiento; en redes sociales se difundirá un video en el que participaron los equipos del CaSa, el CFMAB, el IAGO y miembros de la asociación civil Amigos del IAGO y el CFMAB. 

 

En julio pasado, su hija Natalia Toledo, en entrevista para NOTICIAS, aseguró que Toledo vive en su legado, a propósito de los 80 años de su natalicio el pasado 17 de julio. “Su legado está, la obra está, las bibliotecas están, las formas de hacer las cosas están… Todo ese camino que no sé a qué hora le dio tiempo para hacer tanto, está ahí. Nos corresponde a los oaxaqueños y a la sociedad mantenerlo, pero hasta ahí. ¡No hay celebración si no hay Toledo!”