En calles del Centro Histórico, hay foco rojo de inseguridad y sigue sin ser atendido

Hasta hace no mucho, en esta calle, Morelos, en el Centro Histórico, estaban colocadas lonas de advertencia en contra de los delincuentes que, sin importar la hora, hacían de las suyas. Carros “cristaleados”, asaltos a mano armada y robos a casa o negocio, estaban a la orden del día.

Por considerarlas agresivas, o quizá porque daban mal aspecto al estar colgadas en una zona concurrida por el turismo en el primer cuadro de la ciudad, personal del Gobierno municipal las retiró y, a cambio, dejó calcomanías cuadradas para pegar en puertas y ventanas.

A pesar de esta medida, y de que con la rotación de la Policía que resguarda el Centro Histórico de Oaxaca de Juárez se instaló un módulo de vigilancia a tan solo cuatro cuadras –en Abasolo y Mártires de Tacubaya-, la inseguridad continúa a tope en los apenas 110 metros que mide la calle Morelos en su tramo entre Juárez y Pino Suárez.

“A mi novio le quitaron su cadena (de oro), aquí afuera (del negocio), eran dos y traían una navaja. Fue en cuestión de segundos que le llegaron, le pusieron la punta de la navaja y le jalaron la cadena. Se echaron a correr”, contó la empleada de un negocio ubicado en este tramo que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un verdadero foco rojo de inseguridad.

En un tiempo se atribuyó este mal a la presencia de personas en situación de calle que se reunían a un costado de la iglesia de las nieves a pernoctar; ahí se drogaban, hacían sus necesidades fisiológicas y, de ser necesario, cometían atracos y robos a los coches que se estacionaban cerca, así como a los negocios vecinos.

Sin embargo, a pesar de que la presencia de estas personas ha disminuido, la inseguridad prevalece en un punto ubicado a tan solo 7 calles del Zócalo de la ciudad y a 9 de la sede del Gobierno municipal capitalino.

“Igual, también un día pasó una chica corriendo atrás de un tipo que le había robado su celular, lo iba persiguiendo. Y como ese han sido varios delitos, incluso en el Oxxo siempre andan asaltando”, añadió la misma denunciante, quien resaltó que todo esto ocurre ante la ausencia de las corporaciones de seguridad y la complacencia de las autoridades.

 

Eco en el vacío

Y es que al estar en el primer cuadro de la ciudad se pensaría que la seguridad en toda esta zona es invulnerable, sin embargo, los hechos narrados por los directamente afectados y por quienes han visto o sabido de algún delito, hablan por sí solos. Los llamados de auxilio a la Policía ante una emergencia, sólo hacen eco en el vacío.

“Esos letreros nos los dio el Municipio, porque nosotros ahora sí que como vecinos de aquí, habíamos puesto anuncios, lonas, pero nos comentó el Municipio que eran muy agresivos y que podíamos tener consecuencias adversas por eso. De ahí, nos hicieron quitarlas y nos dieron estos pequeños, pero pues no ha parado la delincuencia”, añadió otra locataria de la la calle de Morelos.

En ese sentido, siempre según la declarante, los inconformes atribuyen parte de la responsabilidad por esta situación a las autoridades municipales, las cuales tienen conocimiento de lo que ocurre pero no implementan medidas para atender el problema.

“En las noches está muy solitario por aquí, hubo veces en que no había luz y así se quedaba oscuro. Por eso ahorita todos los locatarios, por esto de la pandemia, nos pusimos de acuerdo y estamos cerrando temprano, para evitar algún caso de estos”, detalló.

 

Desconfianza y temor 

En un recorrido por la zona, NOTICIAS entrevistó a varias personas que viven o trabajan en negocios establecidos allí, sin embargo, el sentir de la gente es de inconformidad, enojo, desconfianza y temor, pues aseguran que pueden llegar a recibir represalias.

Incluso, hay quienes “para evitar problemas” dicen que “no pasa nada” y que no han sabido de algún caso de robo, asalto o “cristaleo” de autos. “No podemos hablar, gracias, dejémoslo así”, comentó un locatario.

Por su parte, una mujer que tiene su negocio en esta calle y cuya identidad se omite por seguridad, fue contundente.

“Ya no queremos hablar porque no pasa nada, el Gobierno no atiende, la Policía no atiende. Han venido, han reportado y no pasa nada. Eso sí, seguido, a mí, me han querido robar, entonces pues mejor así, ya ni decir porque nos puede ir peor”, concluyó.