Forjaron peloteros que vivían su mejor momento en la pelota mexicana

Cerveceros Tehuantepec en la dorada del beisbol

JUCHITÁN DE ZARAGOZA, Oaxaca.- En los inicios de los años 80, Héctor “el Súper Ratón” Zamudio Carmona  estaba en su apogeo como beisbolista de la ANABE, como era tanto su amor por éste deporte, que se atreve a tener equipo en la Liga del Istmo, para eso, trajo peloteros que vivían su mejor momento en la pelota mexicana.

“Cerveceros de Tehuantepec como siempre la familia, mi esposa Vilma Estela González y mi hija Consuelo estaban en la taquilla, mi hijo Oliver haciendo su show corriendo  las bases en el  Campo Rojo, yo era el mánager, el entrenador, el que arreglaba el campo, el que hacía la publicidad, el que contrataba la cervecería, iba  a las reuniones, el equipo se identificó con la afición, los partidos eran los domingos, era todo el día en el campo”, expresa Zamudio.

Agregó que “después de terminar la Liga Nacional, venían los jugadores al istmo,  Amando Lara, Alfredo Zavala, Hilario Rentería, Fernando López, José Luis Carmona, Gil Ramón “el pingüino”, Ciro Vergara, Luis Meré “el rey del mango”, Miguel Ángel Valdivia, Bartolo Mojica, Martín Terrazas, Rigoberto Robles segunda base, tremendo bateador, Próspero Villalana, Javier Dehesa quien estuvo en Puebla, Amós Villalana, Dagoberto Román “el Galgo”, Víctor Gutiérrez Delfín quien jugaba en cualquier posición estuvo con Córdoba luego fue con Piratas de Pittsburgh, Javier Delgado, César Lara, Gilberto Lara pitcher zurdo que estuvo con Nuevo Laredo, estaba de coach Carlos Topete”.

Lo mejor que había en aquel tiempo, muy buenos peloteros, era en 1981, 82, 83, el apogeo de la ANABE y eso permitió a que vinieran a jugar, es la época dorada en el istmo, va a ser muy difícil que vuelva a suceder, esto provocó a que el béisbol en la región elevara su nivel de juego, se desarrollaron los peloteros istmeños como Jesús Chito Ríos, José Marcos Castillejos, Alfredo  Vichido.

¿Cómo le hacías con los gastos?

Me las ingeniaba para poder sacar al equipo adelante, me daba el lujo de comprar hasta 50 cajas de pelotas para la temporada, con los peloteros siempre hemos sido muy humildes y lo seguimos siendo, bendito sea Dios por esa razón han funcionado los equipos que hemos tenido, los jugadores en mi casa convivíamos como una familia grande, mi esposa era la atendía la comida de todos, los recuerdo a todos con mucho cariño, algunos con sus hijos, una maravilla muy bonita, íbamos todos al entrenamiento, los juegos, todas sus esposas estaban aquí en casa, seguimos comunicándonos con ellos.

¿Cuáles eran los objetivos?

Pensando en ser competitivos, teníamos que pelear contra equipos fuertes como Cruz Azul de Lagunas y  Xhahuis de Juchitán que eran los favoritos porque tenían directivas muy fuertes, llegamos a finales pero no tuvimos suerte de ganar.

¿Cerveceros dejó huella?

Estaban los anabistas, los locales como Memo Perea, Alfredo “Chichitón” Carballo, los blaseños Faustino Ruiz y Manuel Velázquez “Abulón” Reyna, Juan Nolasco,  el zurdo Linton de Salina Cruz, y la afición apoyaba al equipo, era una fiesta en el campo, el beéisbol era muy admirado por la calidad de los peloteros que traíamos, hubo un tiempo que me apoyó económicamente Juan Betanzos.