Eterna reparación en riberas del río Salado, en un mes no hay avance de obras ni señalética

Hoy, hace exactamente un mes, se informó a través de grupos de las diferentes redes sociales, que se había formado un pequeño socavón en la carpeta asfáltica de las riberas del río Salado, a un costado de la colonia La Cieneguita, en la capital.

Inicialmente, era un agujero de aproximadamente un metro de diámetro dentro del que se veía un hundimiento de tierra, provocado, al parecer, por el reblandecimiento del relleno que se encuentra en la zona aledaña al río.

Un temblor en días anteriores y las lluvias recientes, fueron vistos como las probables principales causas de la avería que provocó una fuga de agua y arrastró lodo hacia la privada La Cieneguita. Vecinos y automovilistas reportaron el incidente y solicitaron apoyo de las autoridades.

De inmediato, al día siguiente se trasladó al lugar personal del departamento de Operaciones y Mantenimiento de SAPAO para atender el problema. Maquinaria pesada fue llevada al lugar en donde se abrieron espacios y se habilitaron estaciones de trabajo.

 

Después de un mes luce peor

En entrevista con NVI Noticias en aquella ocasión, el ingeniero Inocencio Serrano señaló que a lo mucho serían tres días de labores para terminar, tras lo que vendrían el reencarpetado y pavimentación.

Sin embargo, a un mes exactamente de una falla provocada tal vez por la fuerza de la naturaleza, la zona de trabajo luce peor que cuando ocurrió el percance. La vialidad continúa interrumpida; solo hay tierra, lodo, agua estancada y una obra inconclusa.

Lo que se mantiene es el temor de vecinos, automovilistas y motociclistas, de que el muro de tierra que flanquea al río Salado colapse, pues desde hace un mes que se abrieron grietas, fisuras y hasta agujeros en la tierra de una bahía de aparcamiento, de la reparación y mejora no hay rastro.

“Pues hay que ir a dar la vuelta por allá ¿no?, y luego no hay ni letreros ni señalamientos, nada que diga que no hay paso. Pero mira, esto no es más que el reflejo de cómo estamos, porque yo pasé ese día que se abrió acá y al día siguiente igual pasé y según ya estaban trabajando. Es un mes, creo, y mira, está peor”, comentó Pablo, cuya principal vía de acceso a su casa son las riberas del río Salado.

“Y es que se me hace ilógico que uno como transeúnte, como ciclista o como automovilista o lo que gustes, tenga que fumarse todo esto. Ah, pero eso sí, para cobrar, si no pagas, luego luego te cortan el servicio y o te cobran de más, en fin. Yo sí estoy muy molesto porque esta es mi ruta diaria, acá vivo, pago mis impuestos y tener calles así… no, no, no, muy mal, eh”, añadió.

En la zona no hay rastro de la carpeta asfáltica, la tierra que la maquinaria sacó del suelo se esparció por todos lados y cubrió hasta las banquetas. Efectivamente, no hay señalética, por lo que una llanta, tabiques, piedras y pedazos de tubo unidos con cinta precautoria, la sustituyen.

“Pues sí, el hoyo ya no está, pero ahora hay cuatro más, ya parecen pozas aquí”, platicó entre risas Fany, vecina de la zona que atraviesa caminando el lugar de la obra para llegar al camino al Rosario y abordar el colectivo que la acerca a su trabajo. Si bien caminar por ahí no es peligroso, siempre hay riesgo.

 

Piden mayor atención

“No, pues si llueve nada más con cuidado porque se hace mucho lodo y sea la de malas que te vas para uno de los hoyos, que sí están hondos, eh. Como sea, uno pasa caminando y ahí se va fijando; pero igual, luego veo que pasan las motos o en bicicleta y nada más van esquivando piedras y tierra, pero eso es porque no hay letreros y porque de plano no se cierra el paso”, precisó.

Finalmente, una vecina de la zona que prefirió omitir su nombre, manifestó su molestia por los ‘interminables’ trabajos en el lugar y pidió mayor atención por parte de las autoridades.

“Yo hablé con un disque encargado de la obra y me dijo que no tardarían mucho. Vea, es ya creo que un mes más o menos y no se ve, al contrario, se ve peor. Dicen que por la pandemia no están trabajando, que no hay recursos para las obras… ¿y todo lo que pagamos?, ¿y todo lo que nos cobra el gobierno?... esto es, perdone la expresión, pura transa”, manifestó.

Y añadió que “ya nomás le pedimos a Dios que no venga otro temblor u otra lluvia así fuerte porque mire, estamos cerca de un río y Dios no lo quiera esto se hunde, se desgaja, nos lleva eh, nos vamos todos para allá y ahí sí, por no atender rápido las cosas”.