Regresa la vida al Andador Turístico de la capital oaxaqueña

La pandemia por coronavirus (COVID-19) se llevó muchas cosas y generó un cúmulo de consecuencias negativas para los oaxaqueños en todos los sectores de la sociedad. Uno de los más afectados sin duda, fue el comercio, pues el confinamiento al que se sometió la población y la suspensión de actividades consideradas como no esenciales, propiciaron caídas estrepitosas en las ventas.

De igual forma, la actividad turística colapsó y la entidad, particularmente la capital, dejó de recibir visitantes. Esta combinación llevó a quienes viven de la venta de productos varios en el primer cuadro de la ciudad, a tomar medidas para no verse tan afectados por la pandemia y sus consecuencias, pues nadie podía trabajar en la vía pública. 

Algunos optaron por ofrecer su mercancía a través de redes sociales y plataformas como Marketplace, de Facebook. Otros tantos se movieron a calles de municipios de la zona conurbada, en donde a pie o apostados en algún espacio, buscaban colocar sus artículos. Sin embargo, la vitrina que ofrece un lugar como el Andador Turístico, no es equiparable a la venta en zonas alejadas.

Cinco meses sin ventas

Hoy, a casi cinco meses de que la pandemia alcanzara a Oaxaca con las medidas implementadas por las autoridades, los vendedores que se instalan cada día en lugares como el Andador Turístico y recorren las calles vecinas, tienen una nueva oportunidad para retomar su trabajo y, sobre todo, recuperar algo de lo perdido durante la contingencia. 

“Pues la verdad sí nos la vimos complicada; no me voy a quejar ni a renegar, porque gracias a Dios, pues tenemos salud y manos para buscar la forma ¿no?; pero sí nos tocó buscarle, andar ofreciendo otras cosas, vender otras cosas y hasta aprender a hacer cosas que no pensábamos que podíamos hacer”, platicó Graciela sobre su situación desde marzo hasta ahora.

Incluso, aunque en Oaxaca se mantiene el semáforo epidemiológico en color naranja y el panorama no es muy alentador ante la probabilidad que existe de un rebrote y de volver nuevamente a implementar las restricciones sanitarias más estrictas, regresar a su ‘lugar de trabajo’, es un alivio.

“Uno ya le sabe y es lo que más busca la gente; en mi caso, los sombreros, las blusas y los monederos son de lo que más vendo, sobre todo con turistas extranjeros. Va poco a poco otra vez regresando la gente, pero para los que vivimos de esto, que esto es nuestra, como dicen, nuestra fuente de ingresos, pues sí es un alivio”, añadió la comerciante. 

En el mismo rumbo se encuentra también el señor Lauro, quien empuja su carrito de paletas por las calles del Centro Histórico de la capital y ‘hace base’ hasta durante tres horas en el Andador Turístico cuando hay mucha gente. Durante el periodo de confinamiento que comenzó en marzo pasado y recién comienza a terminar, no había a quién venderle.

"Casi lo perdimos todo"

“Difícil, difícil, la verdad. De repente pasaba y era hora que una o dos personas andaban por aquí porque una, pues no se podía andar en la calle y dos, pues prohibían el paso; entonces igual, andaba uno vigilando que no lo vieran los policías para tratar de vender algo. Pero no, rara vez llegaba a vender dos o tres paletas nomás”, contó el vendedor sobre cómo le fue durante la pandemia.

Además, reveló que, como muchos otros, tuvo que modificar su forma de trabajo para poder mantenerse vigente y, sobre todo, poder generar los ingresos que normalmente obtenía de la venta de sus paletas en un día normal hasta el pasado mes de marzo. 

“Imagínate que te dejan sin trabajo, sin lugar, sin clientes… casi lo perdimos todo. Algunos de los compañeros se movieron a otros lados o andaban vendiendo así ambulantes por las calles, pero otros sí nos la vimos más difícil. Yo andaba aquí en Santa Lucía, la Gómez Sandoval, la Bravo Ahuja, América Sur, pero es más cansado”, relató sobre cómo le hizo para seguir trabajando, pese a la pandemia.

Hasta ahora, las restricciones emitidas por las autoridades como el uso del cubrebocas, de gel antibacterial y la sana distancia se mantienen, por lo que los vendedores regresaron a las calles bajo la nueva normalidad para tratar de retomar sus actividades productivas.