Secuestro y desaparición: 13 años del crimen de estado contra el EPR en Oaxaca

El pasado 25 de mayo se cumplieron 13 años de la desaparición forzada de los luchadores sociales Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya.

Los datos recabados en la indagatoria y fuentes externas permiten establecer que ambos activistas fueron detenidos mediante un operativo de la Policía Ministerial y de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Oaxaca.

La detención y desaparición ocurrió en el contexto de la efervescencia social generada por la Secretaría General de Gobierno, a cargo de Jorge Franco Vargas, tras ordenar el desalojo del magisterio del Zócalo capitalino la madrugada del 14 de junio de 2006 y que se prolongó hasta mediados de 2007.

Los profesores exigían, como cada año, atención a su pliego petitorio en el marco del Contrato con el Sindicato de Maestros.

Ese día tanto el magisterio como la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), apoyados por organizaciones sociales y, especialmente, por la ciudadanía, lograron replegar y rechazar a la policía antimotines, por lo que el pretendido desalojo fue un fracaso total.

A partir de ese momento, las protestas masivas encabezadas por maestros de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y de la APPO, exigían la renuncia del entonces gobernador Ulises Ruiz Ortiz.

El estado de las cosas que existía en la capital de Oaxaca, semejaba una insurrección popular que fue contenida por los gobiernos estatal y federal a través del uso la fuerza pública y el empleo de grupos paramilitares que recurrieron a la violencia y al asesinato de activistas y periodistas.

La desaparición

Los indicios factibles que existen dentro de la averiguación previa y los que recabó en su investigación la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), permiten determinar que los luchadores sociales afiliados al Ejército Popular Revolucionario (EPR) Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, fueron detenidos en el Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca, en algún momento de la noche del 24 de mayo de 2007, y que en las primeras horas del día 25 fueron trasladados e internados en las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia de Oaxaca.

De acuerdo con versiones testimoniales, Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, llegaron severamente golpeados a las instalaciones ministeriales por lo que en un primer momento el entonces comandante encargado de la guardia, Jonás Gutiérrez Corro, se negaba a recibirlos.

Existen también indicios de que los dos activistas permanecieron por unas horas en ese lugar y después su presencia física se desvaneció en los confines del tiempo.

La desaparición de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, obedeció a una decisión de Estado que fue tomada al más alto nivel.

Entorpecieron investigaciones

El despliegue de una fuerza disuasiva, un sinnúmero de elementos ministeriales y policiacos, lo demostraron, ya que no es común el despliegue de una fuerza altamente entrenada para detener a dos personas.

La desaparición y asesinato de tres de los principales jefes policiacos de entonces, Jonás Gutiérrez Corro, Alejandro Barrita y Aristeo López Martínez, que participaron en la captura de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, aumentan la certeza de que existió el interés de entorpecer la investigación borrando todos los indicios que pudieran conducir a los autores intelectuales de la desaparición forzada de los dos activistas.

En los últimos meses de 2007 los familiares de Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, iniciaron una serie de acciones ante diversas instancias gubernamentales y organismos internacionales de derechos humanos denunciando la desaparición.

Así nació la organización “Hasta Encontrarlos”.